«Desconfían del hombre blanco y nos responsabilizan de todo»

Francisco Varela FERROL

ESPAÑA

MONUC

Crónica El capitán Lázaro recorre miles de kilómetros de la antigua colonia belga para supervisar el desarme y el cumplimiento de los acuerdos de alto el fuego

03 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?Me duele verme como blanco a través de los ojos de los congoleños y me esfuerzo permanentemente en cambiar su forma de pensar, pero son muchos siglos de cosas negativas y sufrimientos para borrarlos en unos pocos días». Lo dice el capitán de Artillería Bernardo González Lázaro, nacido en Ferrol hace 32 años, destinado en la Brilat y actualmente cumpliendo una misión de la ONU en la República Democrática del Congo, como observador militar del proceso de paz. Tiene a favor su origen español y por ello es muy bien recibido por los jefes de los pueblos alejados que recorre dentro de su demarcación. En ocasiones le preguntan por canciones de Julio Iglesias que nunca ha escuchado o lo meten en un aprieto cuando en una escuela los niños le hablan de un jugador del Real Madrid que no conoce. La jornada El capitán Lázaro, nieto del general del mismo apellido, estuvo ya en la misión de Kosovo, donde aprovechó para aprender el serbocroata. Habla también inglés, francés, italiano y portugués. Esta cualidad de políglota lo hace el candidato adecuado para misiones internacionales e integrar ese cada vez mayor grupo de militares españoles destacados en países alejados. Su jornada en el Congo comienza a las seis de la mañana para correr unos ocho kilómetros, desayunar luego y comenzar dos horas después su tarea, que va desde atender a una comunidad pobre que pide un motor para el bombeo del agua de un pozo, hasta organizar la celebración del Día Internacional de la Mujer en una escuela de chicas. Aunque el Congo no es Kosovo. En África uno se enfrenta a la malaria y a todos los males de un país tropical. A pesar de todo, dice: «Doy gracias por tener el honor de representar a España en este país frente a la ONU, especialmente porque siempre me pareció que el Primer Mundo olvida los problemas de África». La importancia Hablando desde el Congo, por medio del sistema comunicacional de la ONU, el capitán Lázaro se pregunta si en España seguimos de cerca la participación de nuestro país en la fuerza europea que reforzará la misión internacional de las Naciones Unidas para garantizar el proceso electoral que vive el Congo. Es la primera vez que se forma una agrupación militar europea de esta naturaleza. Junto al oficial ferrolano, otro militar gallego, el capitán de fragata José Díaz del Río -nacido en Marín-, forma parte de la misión, aunque al otro lado del país. El capitán Lázaro está encuadrado en un equipo de cinco observadores -un nigeriano, otro de Kenia, más un malawita, un argelino y él- que tiene a su cargo un área 45.000 kilómetros cuadrados en un país riquísimo y con dimensiones inimaginables: su extensión alcanza desde Portugal a Polonia, como toda Europa occidental. Puede que a causa de su riqueza, ha vivido en guerra desde diez días después de su independencia (1962), guerra cizañada por la antigua metrópoli -los belgas, a quienes odian- y las naciones limítrofes. El grupo de Bernardo González actúa completamente desarmado y vive al norte, en la frontera con Angola, a orillas del río Congo. Una de sus tareas es controlar el puerto del río, el más importante del país. «En el nordeste existen aún grupos armados que son la principal fuente de conflicto en la RDC. No sólo herederos de las guerras tutsis y hutus, sino también surgidos de otras guerras civiles, de la caída de Mobutu, u otros procedentes de Sudán, responsables de la muerte de ocho soldados guatemaltecos de la misión, en enero», explica. El capitán, a quien esperan en Ferrol su mujer, Belén, y su hijo Carlos, de 11 meses, ve a los congoleños muy abiertos, con sonrisa franca y simpatías hacia él pero «en el fondo desconfían del mundele , del hombre blanco, y nos responsabilizan de todo: desde el sida a la esclavitud. Trato de explicarles mi misión, pero no quedan muy convencidos».