Crónica | Aguinaldo en el Parlamento español El presidente del Congreso ordena que se reparta a diputados, periodistas y funcionarios una cesta de Navidad con productos ibéricos que el Partido Popular considera «vulgar»
16 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?anuel Marín ha hecho valer su condición de socialista viejo y ha impuesto la norma de café para todos. En el Congreso que él preside no hay castas, al menos a la hora de ser agasajados por Navidad. Cerca de dos mil personas, concretamente 1.770, han recibido estos días una suculenta cesta de Navidad con una selección de productos ibéricos, queso y unas botellas de vino. En la relación de beneficiarios han sido incluidos todos los diputados de la Cámara, pero también los setecientos trabajadores que a diario desarrollan su actividad laboral en el Parlamento, dos centenares de periodistas y congresistas ilustres actualmente jubilados de la cosa pública. Sin cava La tabla rasa la estableció el año pasado el presidente del Congreso, que rompió con una tradición que establecía regalos de Navidad de distinta categoría en función del puesto que ocupaba el beneficiario. Marín encargó a la vicepresidenta de la Cámara, Carme Chacón, y a la diputada de Izquierda Unida, Isaura Navarro, que gestionaran el institucional presente que iba a recibir todo el mundo. Se convocó el correspondiente concurso y el beneficiario fue el Corte Inglés. En la cesta se incluyó una paletilla ibérica, chorizo, queso y vino. La suerte quiso que no se eligiera cava, que a buen seguro se habría convertido este año en un nuevo argumento para la polémica. En total, el Congreso invirtió 156.000 euros en el aguinaldo navideño, una cantidad similar a la que se ha destinado este año a un regalo de parecidas características. Periodistas y funcionarios han aplaudido con regocijo el gusto gastronómico de la presidencia del Congreso -«nunca viene mal una paletilla», reconocía ayer una periodista habitual de la información parlamentaria-. No así el PP, que ha criticado el carácter mismo del regalo e indirectamente el hecho de que se haya fijado un detalle idéntico para todos. El ourensano Celso Delgado, diputado del PP en el Congreso, asegura que el pasado año «nos quedamos bastante estupefactos cuando abrimos el estuche y vimos la paletilla, el queso y el chorizo que, además, tampoco eran de gran calidad. Nos pareció un regalo un poco inadecuado, un poco vulgar. La protesta no tuvo que ver con que se repartiera también a los funcionarios». Lo cierto es que la idea de la paletilla no ha sido exactamente de Marín. Los periodistas que trabajan en el Congreso hace años que reciben la sabrosa pata de cerdo navideño. Otra cosa son sus señorías. «En las legislaturas anteriores, los regalos eran de otro tenor -recuerda Celso Delgado-. En una ocasión fue un pergamino que reproducía el tipo de credenciales que recibían los diputados hace un siglo. Otra vez fue una cajita repujada con una Constitución en miniatura y otra una agenda de piel con nuestro nombre grabado. Cosas así».