La estrategia pasa por destacar la figura de María San Gil como líder Los populares quieren comandar en solitario el espacio constitucional y pelearán con el PSE.
26 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El PP de Mariano Rajoy ha decidido dejar en manos de los populares vascos la preparación, organización y el protagonismo de la campaña autonómica, abandonando así la estrategia que siguió José María Aznar en 2001 cuando apostó por marcar la política en el País Vasco desde Madrid. Además, el nuevo discurso político del PP está diseñado para presentar la candidatura de María San Gil como el único referente constitucionalista y de defensa del estatuto de Gernika, frente a las opciones de nacionalistas y socialistas. En esta convocatoria, de ser un aliado, el PSE ha pasado a ser adversario de los populares que no evitarán la confrontación con el partido de Patxi López, al contrario de lo que sucedió en 2001 cuando Jaime Mayor Oreja evitó cualquier crítica al entonces candidato socialista, Nicolás Redondo. «En esta ocasión, no es irrelevante quién gane entre los constitucionalistas porque no sabemos con quién gobernarán los socialistas si nos adelantan en las elecciones», explicó uno de los responsables del discurso político del PP. Precisamente, uno de los mensajes clave de la campaña popular estará destinado a sembrar dudas sobre los planes futuros de los socialistas, de modo que preguntarán continuamente a Patxi López qué alianzas forjará si puede gobernar y le acusarán de buscar un pacto con los nacionalistas. Candidata telegénica En las sedes del PP hay una corriente de optimismo ante las elecciones vascas después de haber lanzado la candidatura de María San Gil aprovechando la campaña para el referéndum europeo. «Es sensacional», dice un miembro de la dirección, «la cámara le quiere y de los tres candidatos es, sin duda, la más atractiva». El protagonismo de María San Gil será uno de los ejes sobre los que se asentará la campaña. San Gil habló ante el comité ejecutivo nacional la semana pasada para explicar los preparativos de su campaña que quiere que sea «muy vasca». Dejó muy claro que pedirá ayuda a la organización nacional si la necesita, pero también advirtió de que el PP vasco será quien tome todas las decisiones. La concejala donostiarra siempre se caracterizó por esta actitud de rechazo al «desembarco de Madrid», lo que le valió algunos disgustos en la etapa de Aznar cuando ella reivindicaba la autonomía de la organización.