Ignora la carta de la banda ya que sólo quiere saber «cuándo y dónde» entregarán las armas Los terroristas apoyan en un comunicado la petición de negociaciones de Batasuna.
16 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero confía en que la carta de Batasuna con la propuesta de diálogo entre nacionalistas y no nacionalistas para llegar a un acuerdo esté acompañada de un gesto de distensión de ETA antes de las elecciones autonómicas del País Vasco. Por ello, el Ejecutivo prefiere ignorar el comunicado emitido en la madrugada de ayer por la banda en el que apoya las peticiones de la formación liderada por Arnaldo Otegi y emplaza a los radicales a abandonar su actividad. Ningún miembro del Gobierno quiere decir qué movimiento esperan, pero, en privado, confiesan que aguardan la declaración del fin de la violencia. El titular de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, fue muy gráfico y su respuesta al último comunicado de la organización terrorista fue que «sólo esperamos una carta de ETA, la que diga dónde y cuándo entregan las armas». Una ola de esperanza y optimismo sobre las perspectivas de paz en Euskadi recorrió la clausura de la convención municipal del PSOE celebrada en San Sebastián. Un sentimiento al que no era ajeno el Ejecutivo, y sobre todo su presidente, «el más optimista de todos», según quienes han hablado con él en las últimas horas. El comunicado difundido por la organización terrorista en la última madrugada no fue el anhelado, pero se atribuyó en fuentes socialistas a que fue elaborado antes de hacerse pública la misiva de Batasuna del viernes, un documento al que fuentes del Ejecutivo otorgan «un valor indudable» y que, a su juicio, supone «un cambio digno de ser tomado en cuenta». Apoyo a Batasuna El texto remitido por la banda expresa su apoyo al proceso de paz planteado por Batasuna el 14 de noviembre del pasado año en el velódromo de Anoeta de San Sebastián y aseguró que la solución al denominado conflicto político vasco vendrá «de la consulta a los ciudadanos», del diálogo, el acuerdo y la negociación. A través de una carta en la que no hace referencia alguna a una tregua o al abandono de la lucha armada, ETA se felicita por el «fracaso del modelo autonomista» y la apertura de un nuevo ciclo político con la propuesta de Batasuna. La banda constata con satisfacción que el estatuto y la Constitución -a la que se refiere como el «instrumento destinado a garantizar la unidad de España y la división de Euskal Herria»- está en la actualidad roto. Para la banda, «la base de esta nueva oportunidad viene del reconocimiento del derecho de autodeterminación y de la consulta sobre su futuro» a los ciudadanos vascos. En su comunicado, los radicales aseguran que para la superación definitiva del conflicto político vasco es necesario buscar una solución a través «del diálogo, la negociación y el acuerdo». Tregua sin condiciones La Moncloa cree que existen posibilidades reales de que se produzca un segundo comunicado de la organización terrorista con una declaración de tregua sin vuelta atrás antes de las elecciones autonómicas de mayo. Su análisis parte de que el paso dado por Batasuna es inexplicable si no viene acompañado de un gesto que lo avale por parte de ETA, una organización que, además de estar muy maltrecha, ve como afloran cada vez con más fuerzas las voces a favor del entierro de la violencia. El proceso, parece fuera de toda duda, va a ir rápido. Y cuenta con una diferencia sustancial respecto a episodios como las conversaciones de Argel en 1989 y la tregua declarada en 1998, el protagonismo político va a recaer en Batasuna, mientras que ETA tendrá un papel secundario, limitado, sobre todo, a la situación de los presos. Si la banda declara el adiós a las armas, se constituirá una mesa de partidos en el Parlamento vasco, en la que la idea gubernamental es que participen todos los partidos.