El agente disparó a sus víctimas con el arma reglamentaria Una discusión familiar por un asunto de tierras, posible origen del suceso.
01 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.La pequeña localidad toledana de Gálvez despidió el año 2004 trágicamente. Rafael Puente Peñas, guardia civil de 48 años de edad natural de este municipio, acabó con la vida de su cuñado, Antonio Cobisa Sánchez, de 46, disparándole con su arma reglamentaria y se suicidó pegándose un tiro. Los hechos ocurrieron a última hora de la tarde del último día del año en el número 24 de la calle 27 de marzo, de Gálvez, un tranquilo pueblo de 3.300 habitantes, situado en la comarca de los Montes de Toledo, que vive de la ganadería porcina, la fabricación de muebles y el sector textil. Socorro en una gasolinera Antes de acabar con su propia vida, el agente disparó contra un primo hermano, Francisco Cruz, que pudo salvarse al salir corriendo de la vivienda. En su huida recibió un disparo en un hombro pero logró llegar a una gasolinera cercana para pedir ayuda, desde donde fue conducido al hospital Virgen de la Salud de Toledo. El testimonio de este familiar será clave para esclarecer las causas de este suceso, ya que cuando ocurrió él se encontraba conversando con el guardia civil y el cuñado de éste en un patio de la vivienda. Cinco cohetes para celebrar la Nochevieja. Esto es lo que pensaron muchos vecinos de Gálvez cuando a última hora de la tarde escucharon cinco detonaciones procedentes del número 24 de la calle 27 de marzo. Sin embargo, a medida que pasaban las horas y se estrenaba el nuevo año la dramática noticia se extendía rápidamente por el pueblo y dos hipótesis pasaban de boca en boca para tratar de explicar las causas: una discusión familiar por un asunto de tierras o una posible depresión que el agente de la Guardia Civil podría estar sufriendo desde hace tiempo a raíz de su separación matrimonial y los obstáculos que, presuntamente, le ponía su esposa para ver a sus hijos. No iba por el pueblo En lo que sí coinciden todos los vecinos es en recordar que el autor de los disparos, que estaba destinado en Guadalajara, apenas se dejaba ver por su pueblo donde sus padres residen. Precisamente fue su primo hermano, al que estuvo a punto de matar, quien viajó horas antes hasta Guadalajara para recoger al agente en su coche y llevarlo hasta Gálvez para celebrar en familia la llegada del nuevo año.