Interior cree que un único comando puso todas las bombas del Cantábrico

ESPAÑA

CECILIA DÍAZ

Los terroristas pudieron colocar los cuatro artefactos el mismo día y regresar luego a sus domcilios Sospecha que fueron miembros de ETA no fichados y sin experiencia

13 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Los responsables de Interior consideran que las bombas que estallaron el pasado sábado en San Vicente de la Barquera y Ribadesella y las que explotaron el jueves en Gijón y Santander fueron colocadas el mismo día por un único comando de ETA. El secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, corroboró ayer esta tesis. La proximidad geográfica de las localidades cantábricas en las que se produjeron los atentados y el método empleado llevan a las fuerzas de seguridad a la conclusión de que fueron las mismas personas las que prepararon las bombas y de que fueron colocadas antes del pasado fin de semana. Las primeras investigaciones apuntan a que los responsables de estos atentados son etarras legales (no fichados) y probablemente se trata de activistas jóvenes y sin demasiada experiencia. La similitud de las localidades y la coincidencia en la elección de lugares poco visibles y muy discretos refuerzan la teoría de un único comando. La composición de los artefactos y su diseño son también muy similares y todos ellos fueron activados con un temporizador. Para cometer estas acciones los etarras podrían haberse desplazado en automóvil ya que las cuatro localidades se encuentran seguidas y son accesibles desde la misma autovía. No obstante, el secretario de Estado indicó que la identidad de los autores de los atentados es todavía una incógnita y que aún es pronto para que los investigadores digan si alguno de los seis etarras buscados por la justicia, y cuyos rostros y nombres se hicieron públicos la semana pasada, pertenece al comando. Por el momento, no hay dato alguno que apunte en este sentido. Poco experimentados El hecho de que se trate de acciones sencillas, de menor envergadura, destinadas más a sembrar el terror que a producir daños físicos e incluso materiales, hace pensar que la banda terrorista haya recurrido a jóvenes recién incorporados a la organización para no poner en riesgo los escasos terroristas experimentados de los que ETA dispone en este momento tras el fuerte acoso policial. Los autores residen probablemente en el País Vasco y podrían haber vuelto a sus casas antes incluso de que estallara la primera bomba, dada la proximidad geográfica con Euskadi. Camacho afirmó ayer que con estas acciones la banda terrorista «quiere poner de manifiesto que está ahí, que no está reflexionando, que no ha llegado a la conclusión de que hubiera sido adecuado abandonar la violencia, que es lo que se habló que era posible que estuviera haciendo en los últimos meses». Por el contrario, para Camacho ETA demuestra con la colocación de estas bombas que está dispuesta «a chantajear y a coaccionar a la ciudadanía y a la sociedad española y a amenazarla y aterrorizarla con actos de este tipo». El responsable de Interior indicó que «no existen elementos» que lleven a pensar que pueda haber nuevas explosiones de este tipo en la costa cantábrica. Llamadas falsas El secretario de Estado de Seguridad también hizo especial hincapié en el «peligro para la sociedad» que representan las personas que aprovechan la amenaza terrorista para hacer llamadas y anunciar la falsa colocación de bombas, como ocurrió el jueves en Santander y el miércoles en Sant Carlos de la Rápita (Tarragona). Por este motivo, el número dos de Interior reclamó la colaboración ciudadana para que no vuelva a suceder las llamadas falsas anunciando la colocación de bombas en distintas playas. Camacho aseguró que estas llamadas lo que hacen es crear «situaciones de terror» y son un delito grave. Además, advirtió a los responsables que las fuerzas de seguridad van a perseguir «con contundencia» estas actuaciones «porque en definitiva es una forma de terrorismo el preocupar y atemorizar a la población con el aviso de artefactos que no existen».