Madrid, Madrid, Madrid La figura del poeta chileno ha protagonizado uno de los cursos de El Escorial
06 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?Neruda personal». Bajo este título se ha desarrollado durante toda la semana uno de los cursos de verano de la Universidad Complutense en El Escorial. La figura del poeta chileno no deja a nadie indiferente y sigue más viva que nunca. Fuente de coincidencias, disidencia, encuentros y desencuentros, Neruda, que no ha despertado ningún odio en El Escorial, sí ha levantado por el contrario muchas pasiones. Para Luis García Montero (Granada, 1958), la grandeza de Neruda reside precisamente en la autocrítica y en su capacidad para revisar sus propios planteamientos ideológicos, pero también supo reconocer que el autor de Veinte poemas de amor y una canción desesperada pasó de perderse en su individualidad a perderse en la militancia política. García Montero, Premio Nacional de Poesía 1995, consideró que «el primer crítico de Neruda fue el propio Neruda», ya que su Oda a Stalin fue seguida en el tiempo por muchas páginas en prosa y muchos poemas manifestando su rechazo al terror estalinista y asumiendo sus propios errores. Otro de los intervinientes en el curso, Benjamín Prado, Premio Hiperión de Poesía 1995, consideró que las críticas a Neruda provienen del desconocimiento. «Juzgar a un creador de las dimensiones de Neruda por sus errores, siendo su bibliografía millonaria en aciertos, sólo lo pueden hacer los necios, los oportunistas y los malintencionados», llegó a decir. Durante su ponencia, titulada «El hombre que se arriesgó a nombrarlo todo», Prado rebatió todas y cada una de las acusaciones que el poeta chileno ha recibido tanto en vida como después de su muerte. «Ya es hora de quitar cruces a Neruda», afirmó el poeta madrileño. Aunque leer a Neruda es una forma estupenda de pasar los ratos de ocio, también hay otras. Los que son más amantes de la actividad, en Madrid pueden, este verano, darse el capricho de un vuelo en helicóptero. Los amantes de la aviación que quieran cumplir su sueño de dar una vuelta en helicóptero por el cielo de la capital, lo pueden conseguir si disponen de 330 euros, que es el precio de un paseo de una hora de duración en este tipo de transporte, según uno de los instructores de la Escuela de Pilotos Aérea, Joaquín Martínez. La escuela, situada en el aeródromo de Cuatro Vientos, ofrece esta posibilidad para todos aquellos que lo deseen. Para ello cuentan con un helicóptero de dos plazas, para el piloto y un pasajero, al que se le da un paseo por donde quiera exceptuando el centro de Madrid, al que no se puede pasar por ley de navegación aérea. Si bien los paseos cuestan 330 euros la hora, no hay por qué hacerse la hora completa. Si el cliente quiere estar media hora paga la mitad y si quiere 20 minutos, un tercio. El modelo de helicóptero que se usa es un Robinson R22, que puede alcanzar unos 160 kilómetros por hora en velocidad de crucero, con una autonomía de tres horas y media, que permite un radio de unos 500 kilómetros. Alcanza una altura de 5.000 metros. ? otra forma de ocio es la gastronomía y Galicia, además de por el marisco, es muy apreciada por la calidad de sus vinos. Hay dos caldos gallegos que están teniendo una gran aceptación en Madrid. Uno de ellos es el mencía Pagos del Galir, de la bodega Virxen de Galir, criado en barrica de roble americano y francés durante cuatro meses. Se vende en la mayoría de los restaurantes gallegos y asturianos de la ciudad. Y no podía faltar el Albariño. El Bouza del Rei, de sabor afrutado, es uno de los más apreciados por los gourmets.