Lenny Kravitz refresca la noche de la capital con «Baptism»

No se lo pierda | Concierto El músico neoyorquino se reiventa a sí mismo en su séptimo trabajo


Como un auténtico hombre del Renacimiento, Lenny Kravitz se reinventa a sí mismo en cada melodía, canción o disco que saca al mercado. «Una vez que he hecho algo, ya lo he hecho, y sólo quiero seguir adelante», explica.Con esta filosofía aplicada al pie de la letra durante los quince años que separan su álbum de debut, L et Love Rule (1989), de su último trabajo, Baptism , el músico neoyorquino se ha provisto de un sonido audaz, fresco y canalizador, capaz de traspasar géneros, estilos, razas y clases. Su música es contundente y está movida por una esencia emocional que se materializa en solos de guitarra al estilo de uno de sus más grandes influencias, Jimi Hendrix. «Las manos de Hendrix estaban conectadas a su alma. Él te puede hacer sentir el fuego y la tristeza», elogia. Duke Ellington, Miles Davis, Ella Fitzgerald, Bob Marley, Led Zepellin y los Beatles conforman un heterogéneo reparto de influencias que Kravitz ha sabido mezclar obteniendo éxitos tan grandes, como Fly Away o American Woman . Autodidacta, animal escénico y genio de estudio a partes iguales, ha alternado su tesón por alcanzar los primeros puestos del estrellato musical con otras labores creativas: tiene su propio sello discográfico, Roxie Records -en honor de su fallecida madre-, y una compañía de diseño, Kravit Designs, con las que emprende proyectos de altas miras. Tampoco ha descuidado su vida privada, entre la sobresale sus múltiples romances y sus cambios de imagen. En definitiva, mitad ángel, mitad diablo. A pesar de su miedo a volar, Kravitz ha viajado a la capital para refrescar la calurosa noche con la fuerza de su séptimo trabajo, Baptism . Actúa mañana, a las 22.00 horas, en el Palacio de Vistalegre, dentro del Festival Madrid Urban Mix 2004 . Ha sido concebido como un renacimiento espiritual, un regreso a los inicios. « Let Love Rule fue el momento en el que todo cambió. De repente, yo tenía un propósito, un sonido, un ritmo. Fue electrizante. Así que volver a ese punto, a esa pureza, es un momento verdaderamente profundo para mí y creo que eso se nota en esta música». Para este propósito, se encerró durante un año en el estudio, 18 horas diarias, para componer y producir los trece temas del disco, en los que toca casi todos los instrumentos. Como ya hiciera en Mama said , Are you gonna go my way? , Circus , 5 y Lenny , Baptism esconde una sorpresa: su incursión en el hip-hop y las colaboraciones del rapero Jay Z y Lionel Richie.

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