Francisca B. M., acusada de envenenar y causar la muerte de su marido y de su hija de 15 años, ingresó ayer en la prisión de Melilla por orden del Juzgado de Primera Instancia de Instrucción número 5, después de llegar vestida de negro, con el rostro cubierto, y de prestar declaración durante tres horas. La detenida ingresó en la cárcel tras pasar dos días en la comisaría provincial de Melilla, donde confesó que estuvo suministrando un producto farmacéutico a su marido y sus dos hijos con el fin de envenenarlos. Francisca confesó esta espeluznante historia cinco días después de que falleciera su hija Sandra G., de 15 años, y siete meses después de que lo hiciera su marido. Su hijo, de 12 años, es el único superviviente de las dosis que su madre le suministraba en la comida, y continúa recuperándose en el hospital comarcal del mismo cuadro de intoxicación que provocó la muerte de su hermana. Los vecinos de esta familia manifiestan su sorpresa ante lo ocurrido, aunque aseguran que hacía bastantes meses, sobre todo a raíz de la muerte del marido, que los hijos de Francisca presentaban un aspecto enfermizo y estaban demacrados. Francisca B. M. llevaba al menos dos años ejecutando su macabro plan cuyos resultados comenzaron con la muerte de su marido, el pasado siete de enero, de una inesperada muerte súbita. Su fallecimiento se produjo días después de que todos los miembros de la familia, a excepción de Francisca, ingresaran en el Hospital Comarcal de Melilla a consecuencia de una fuerte intoxicación. Ella aseguraba a sus vecinos que todo se debía a una fumigación que habían realizado en su casa. En el barrio sospechaban de «algo raro» al ver el progresivo deterioro de la salud de los hijos de Francisca, pero nadie se podía imaginar el triste suceso.