El juez culpa a la falta de pruebas aportadas por la Guardia Civil el que no sigan en prisión Ainhara Gorostiaga es la única miembro del «comando Urbasa» que permanece detenida
27 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El juez de la Audiencia Nacional Guillermo Ruiz Polanco excarceló ayer a otros tres miembros del comando Urbasa de ETA, los mismos a los que procesó el jueves pasado como presuntos integrantes o colaboradores de la banda terrorista, para la que supuestamente recababan hasta el 2002 información sobre potenciales «objetivos» contra los que cometer atentados en Navarra. La liberación de los supuestos etarras -Aurken Sola, Jorge Chocarro y Eneko Yurramendi- se produce en contra del criterio del fiscal, que en todos los casos pidió ayer al juez que les mantuviese en la cárcel hasta la celebración del juicio contra este talde terrorista. Chocarro quedó libre ayer -tiene hasta el martes próximo para depositar una fianza de 3.000 euros- y Sola y Yurramendi podrán abandonar la prisión en cuanto paguen una fianza de 12.000 euros cada uno. La única integrante del comando Urbasa que continúa por el momento encarcelada es Ainhara Gorostiaga, la novia de Mikel Soto -liberado el lunes-, que se encuentra pendiente de que el juez Baltasar Garzón decida si mantiene esta situación y si la procesa por su posible participación en el asesinato del concejal de UPN de Leitza (Navarra) José Javier Múgica Ruiz Polanco, en el auto en el que autoriza las excarcelaciones, señala que en el sumario que instruye «hay indicios que sirven para procesar (a los cinco encausados), pero que no sirven para prorrogar (por más tiempo) la situación de prisión preventiva». El juez dice que «no se puede despreciar el principal -y casi único- indicio» contra los presuntos etarras, la confesión ante la Guardia Civil de Gorostiaga, pero que, tras dos años desde su detención, el cuerpo armado no ha aportado ni un solo dato más que corrobore esta declaración. Críticas inusuales A la hora de quejarse de esta falta de pruebas contundentes en el sumario contra los procesados, Ruiz Polanco hace una dura e inusual crítica de la labor de la Guardia Civil, sobre la que dice que, «pese al tiempo de espera transcurrido (dos años), la actuación policial nada ha aportado como novedad que corrobore la tan repetida declaración de la señora Gorostiaga». Desde el instituto armado se niega esta versión y los funcionarios aseguran haber aportado «jugosas» declaraciones autoinculpatorias de, entre otros, el propio Ibai Ayensa, Mikel Soto y Eneko Yurramendi . Unas pruebas -recuerdan en la Guardia Civil- que hace dos años sí que sirvieron para que el magistrado Ismael Moreno enviara a la cárcel «sin titubear» a los supuestos etarras Jorge Chocarro Zoco y Aurken Sola Campillo, que ayer quedaron en libertad bajo fianza. Los investigadores no entienden cómo un juez puede excarcelar a dos sospechosos a los que otro magistrado, con las mismas pruebas, mandó a prisión acusados nada menos de haber tomando parte en la colocación de la bomba que terminó con la vida de Múgica.