Al presidente le sobró un año

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Crónica política El año que termina es exactamente el que le sobró a Aznar en su mandato. De haber gobernado siete años y no ocho se habría ahorrado el lastre de la guerra de nunca acabar, y la constatación de su soledad europea, y la visualización del aislamiento del PP en las Cortes.

27 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Aparentemente todo funciona perfectamente para el partido del Gobierno: el control de los medios es casi total, la oposición está desconcertada, la alternativa no se asienta, etc., pero si se levanta el barniz triunfalista del aparato mediático se ven y se escuchan otras cosas. Por ejemplo, las fotografías del Rey con el nuevo president Pasqual Maragall . «Las fotografías hablan», decía a sus redactores Francisco Giménez Alemán , el que fuera director del Abc de Sevilla, del Abc de Madrid y por último de Telemadrid. Si las fotografías hablan, esa cordialidad, esa afabilidad del Rey con Maragall proclama la divergencia entre cómo ve las cosas el monarca y cómo el portavoz del Gobierno Eduardo Zaplana, quien llegó a citar la «España roja antes que rota» del asesinado Calvo Sotelo para arremeter contra el tripartito catalán. No parece el Rey inquieto por la experiencia catalana y, en cambio, si se escucha al Gobierno, Cataluña está a punto de arder. Lo cierto es que allí se vive un clima parecido al del 82 cuando ganó Felipe González . Hablan esas fotos y tambien dialoga con La Voz un diputado popular, poco menos que bajo secreto de confesión: «Hemos aguantado la guerra con una tensión increible, sin reunirnos, sin explicaciones del Gobierno y soportando insultos de otros diputados hasta el punto de casi llegar a las manos en el bar y aún es hora de que pase por aquí Aznar y nos dé una palmadita en la espalda. Él va a lo suyo». El diputado en cuestión confirma que los últimos tiempos la distancia entre el presidente y su grupo parlamentario se ha agrandado y en la desazón de sus palabras se nota que la distancia es mutua. Aznar está en otras cosas: piensa en clave Bush -su único amigo fuera de España-, piensa en la Fundación FAES, adonde ya acude puntual y disciplinadamente todas las semanas, y prepara, según algunas informaciones, una estancia de largos meses en Washington en la Universidad de Georgetown, la misma en la que estudió Relaciones Internacionales el príncipe Felipe. Seguramente dará allí algunas clases y tomará un curso intensivo de inglés. La situación interna en el Partido Popular es curiosa: por una parte se expresa oficialmente esa crispación por el tripartito catalán cuya inspiración se atribuye al propio Aznar mientras, en la práctica, ya se descuenta el futuro. En esa narración del diputado consultado afloraba en otro pasaje autocrítica irónica que le honra. «El trimestre último lo hemos dedicado a hacerle la pelota a Mariano , porque ahora resulta que todos somos de Mariano y hasta el verano todos eramos de Rodrigo Rato . Y algunos se pasan siete pueblos, como aquel compañero que el día de la Constitución le decía enfáticamente a Mariano en un corillo de fieles "¡tienes que actuar con nervios de acero pero con ropaje de seda!" y era bochornoso el peloteo». Según el propio diputado, Mariano dejó terminar al pelota desbordado y le espetó al final: «Eso que has dicho de nervios de acero y ropaje de seda no es un político, más bien es un paraguas». Dios conserve al candidato ese sentido del humor y esa distancia con la marea de adulación que le anega, porque supone una cierta esperanza de que, después de Aznar, llegue una suerte de primavera que destense al país. Eje catalán-andaluz Entretanto, en el bando socialista nace el eje Cataluña-Andalucía. Dos políticos de solera al frente - Maragall y Chaves - dirigen dos autonomías que suman la tercera parte de España en población y acaso en fortaleza, porque Cataluña la tuvo siempre y Andalucía (con una población muy joven y formada) sigue creciendo por encima de la media española año tras año. De haber sumado Madrid hablaríamos de la mitad de España. El entendimiento Maragall-Chaves es la mayor esperanza del Partido Socialista. Todo el discurso del Gobierno interpretado por la coral de tertulianos y columnistas afectos se cae en cuanto Cataluña se alíe con Andalucía porque queda claro que no es para romper España, ni para insolidarizarse con nadie. El solo anuncio de la alianza por parte de Chaves ha sublevado al PP andaluz. Si el PSOE renueva gobierno en Andalucía en marzo y el tripartito catalán despega como se espera, el escenario politico puede tener una luz distinta el próximo año.