Desactivada la segunda bomba colocada en la línea férrea de Aragón

Melchor Sáiz-Pardo MADRID

ESPAÑA

SIMÓN PALECHA

La policia trasladó a uno de los terroristas a Teruel para que indicara el lugar del artefacto ETA iba a avisar de la explosión de Chamartín sin tiempo para desalojar la estación

26 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Efectivos de la Policía Nacional encontraron a mediodía de ayer la segunda bomba contra la red ferroviaria aragonesa que los etarras Garakoitz Arruarte Santacruz y Gorka Loran Lafourcade pretendían utilizar para sembrar el caos después de hacer estallar dos artefactos el día de Nochebuena en la estación madrileña de Chamartín. El artefacto estaba enterrado varios centímetros bajo tierra en el kilómetro 147,800 de la línea Barcelona-Caspe-Zaragoza, en el término municipal de Samper de Calanda, en la provincia de Teruel, en un paraje conocido como Los Valles. El hallazgo se produjo después de 24 horas de búsqueda infructuosa por parte de decenas de funcionarios de la Policía Nacional y de la Guardia Civil y luego de mantener durante todo un día cerrado el tráfico ferroviario los doce kilómetros que separan las estaciones zaragozanas de Escatrón y La Zaida. Finalmente, los servicios de Información tuvieron que trasladar a Arruarte desde Madrid hasta Samper para que indicase el lugar exacto en el que a principios de esta semana él mismo, junto a Loran, soterró el artefacto explosivo. Según fuentes de la lucha antiterrorista, Garakotiz Arruarte se mostró desde el momento de su detención dispuesto a dar indicaciones a la Policía sobre la ubicación de la bomba, pero la dificultad para describir cómo llegar al lugar dado el gran número de caminos comarcales existentes hizo imposible su localización hasta que el propio terrorista señaló in situ el paraje. La bomba, que fue desactivada por los TEDAX de la Policía en cuestión de minutos, se encontraba dentro de una tartera y estaba compuesta por dos kilos de titadyne (dinamita de uso industrial), un detonador y un temporizador programado para que el artefacto estallara a media tarde del miércoles, horas después de que las dos maletas-bomba del Intercity 202 Irún-Madrid explosionaran en Chamartín. Sin embargo, la bomba no explosionó por un fallo en el mecanismo iniciador de la detonación, según explicaron fuentes de los artificieros. Llamada telefónica La policía cree que los terroristas tenían intención de avisar de la colocación de la bomba en el tren de Chamartín, pero con poco tiempo para poder desalojar la estación y los andenes, según informaron fuentes de la lucha antiterrorista. La idea era hacer una llamada telefónica anónima una vez que el tren estuviera en la estación: dado que tenía prevista su llegada a las 15.12 horas y los artefactos estaban preparados para estallar a las 15.55, apenas había cuarenta minutos de margen. Los expertos consideran que el riesgo de que se hubieran producido daños personales es muy elevado, ya que el tren tenía previsto parar en un andén próximo a la zona comercial de la estación y cerca del metro.