Marruecos no acepta la devolución masiva de subsaharianos

Melchor Sáiz-Pardo MADRID

ESPAÑA

MONDELO

El ministro Mustafá Sahel propone estudiar las repatriaciones caso por caso Madrid y Rabat crean un órgano contra el tráfico ilegal que se reunirá cada mes

18 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El Gobierno de Rabat aparca definitivamente su compromiso de marzo de aceptar la devolución de los más de 8.000 subsaharianos que cada año llegan a las costas andaluzas y canarias, y que España puede probar que proceden de Marruecos. El ministro del Interior magrebí, Mustafá Sahel (que ayer se reunió en Madrid con Ángel Acebes), ofreció a cambio del incumplimiento del protocolo de repatriación la creación de un «órgano permanente de colaboración hispano-marroquí», con reuniones mensuales que, llegada la ocasión, podría estudiar caso a caso la devolución de los clandestinos africanos no marroquíes. La decepción española fue evidente ante la negativa a aceptar los envíos, al menos de manera masiva. Marruecos, en un futuro, podría aceptar «devoluciones graduales» que no colapsaran su ya maltrecho sistema de acogida de clandestinos, según fuentes del Ejecutivo de Aznar. Trago amargo No obstante, el anuncio de Sahel de que el Gobierno de Mohamed VI destinará a partir de enero a 2.500 policías al control de fronteras (terrestres y marítimas) hizo algo más dulce el trago de ver difuminarse el acuerdo de repatriación 8 meses después de su firma. Desde Interior se insistió en que la comisión mixta puede tener resultados, en la medida de que la presión policial y el endurecimiento de la ley contra las mafias al otro lado del Estrecho disuadan a traficantes y clandestinos, aliviando así a «largo plazo» la insistente llegada desde Mali, Sierra Leona, Nigeria, Camerún, Senegal y otros estados del África Occidental. Acebes fue el encargado de anunciar lo más positivo para España de las dos horas y media de conversaciones: ese nuevo órgano de cooperación bilateral sobre extranjería, que se reunirá por primera vez el próximo 3 de diciembre, recoge la posibilidad del «intercambio de policías de enlace» entre ambos países y el nacimiento de que «equipos conjuntos» para el control de fronteras y la «investigación» sobre mafias. Todo ello, con nuevos conductos para el intercambio de fluido de información entre las fuerzas de seguridad; iniciativas que España venía pidiendo, sin éxito, desde 1997. Por ahora, ambos pospusieron concretar el número de policías del operativo y los costes.