En campaña
17 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.PP y PSOE han decidido sacar su artillería pesada cuando faltan menos de diez días para la cita con las urnas. Rajoy acudió en ayuda de Esperanza Aguirre, quizá demasiado plana ante un espídico Simancas, y descargó la caja de los truenos contra los socialistas. Sin hacer caso de su fama de amable, tranquilo y apacible, el gallego acusó al PSOE y a IU de ir nada más y nada menos que «contra el derecho a la libertad del hombre» por su propuesta de paralizar los conciertos educativos. El sucesor de Aznar se presentó como adalid de los «derechos constitucionales» y dijo que «la esencia» de su partido es «la defensa de la libertad, su creencia en el hombre y en la iniciativa privada». Mientras Rajoy situaba el debate en un plano marcadamente ideológico, Simancas optaba por la denuncia de la gestión. El candidato socialista no se quedó corto y cargó contra el Gobierno regional del PP, presidido en funciones por Alberto Ruiz-Gallardón, por «el fracaso y el fiasco» del servicio de ambulancias, que «está costando vidas». Enmendar la plana Precisamente ayer, el también alcalde de Madrid debió salir al paso de quienes dicen que Aguirre le quiere enmendar la plana, concretamente modificando la ley antibotellón . Su posible sucesora ha dicho que permitirá que las gasolineras puedan vender de nuevo bebidas alcohólicas y suprimirá el llamado «céntimo sanitario» de los carburantes. Con su proverbial habilidad, Gallardón quitó importancia al asunto y recordó que, durante sus ocho años de gobierno, él mismo aplicó «progresivas y sucesivas correcciones» incluso sobre decisiones adoptadas anteriormente por su gabinete. Corregir, dijo, «es lo que define la inteligencia del gobernante». Está visto que en el PP no cabe la discrepancia. Oráculo de Delfos Ese oráculo de Delfos que es Eduardo Tamayo aseguraba ayer que hay encuestas que otorgan representación parlamentaria a su Nuevo Socialismo. Pero lo más importante es que, según él, se han maquillado los sondeos, otorgando 4 puntos de más al PSOE para que no se desmovilice el electorado del PP. No hay que descartar que tenga razón, dadas sus excelentes relaciones con los populares.