EL MERCADO DE LA CORTE
24 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Los nacionalistas vascos -léase PNV-EA- se empeñan en transmitir al electorado que sólo ellos garantizan la pervivencia de «lo vasco», por cuanto ni PSE ni PP respetarían, una vez instalados en Ajuria Enea, el marco estatutario, y -al cabo de unos pocos años- la autonomía vasca quedaría en nada. En Cataluña, este discurso reduccionista no cala, de ahí que Maragall tenga serias posibilidades de alcanzar la Presidencia de la Generalitat. El objetivo del Plan Ibarretxe es evitar la alternancia política en la próxima generación. Buscando el muro El maximalismo de la propuesta sugiere que el PNV no sabe o no quiere lograr nuevas cotas de autogobierno. Parece que Ibarretxe busca directamente chocar contra el muro de los constitucionalistas para justificar en futuras citas electorales su papel de garante de la autonomía política. Lo peor que le podría pasar al lehendakari es que el PSE, o el PP, aceptaran negociar amablemente -como dice con suavidad letal Ibarretxe-, algunas de sus propuestas. No hay que esperar al final de ETA para aplicar o estirar la Constitución. Españoles soberanos Por ejemplo, la libertad para mantener relaciones con Navarra y el País Vasco francés no es competencia del Gobierno, sino de las regiones aludidas. El cumplimiento íntegro del Estatuto es planteable y el PSE basa su plan alternativo al de Ibarretxe en el autogobierno pleno. Euskadi ya tiene voz propia en Europa, a través de su lobby, y también Maragall sugiere algo parecido en Cataluña. La identidad nacional vasca existe, pero la soberanía es del conjunto de España, así que Ibarretxe tendrá que convencer a una mayoría de españoles.