La crisis política en Marbella, provocada por el pacto entre ex ediles de PSOE y GIL (Grupo Independiente Liberal), junto a los andalucistas, tuvo consecuencias para la formación que hace más de 20 años fundó Jesús Gil. El ex alcalde, enfrentado ahora a su sucesor Julián Muñoz, remitió ayer un escrito al Registro de Partidos, del Ministerio del Interior, en el que pide la disolución del GIL como entidad nacional. Gil justifica esta decisión en las bajas producidas en el grupo gilista en el Ayuntamiento marbellí, ahora en el grupo mixto, en el único municipio donde el GIL mantenía mayoría absoluta. El presidente avanzó además que los ediles independientes de Ronda pasarán asimismo al grupo mixto de ese consistorio. El fundador del GIL explicó que «ya no existe razón alguna» para mantener el partido, «al quedar vacío de contenido». Gil pone fin así a la fórmula política que ideó en 1990, de la mano de su entonces fiel colaborador y abogado, José Luis Sierra. En sólo 6 meses ambos lo montaron, armaron la campaña de 1991 y arrasaron en Marbella. El GIL dio el salto nacional con el gobierno temporal en las ciudades de Ceuta y Melilla.