Madrid, Madrid, Madrid La pieza «Noches de amor efímero» se respresenta en varias estaciones suburbanas
23 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Interior de una estación del Metro de Madrid. Ya es de madrugada, y un hombre y una mujer se apresuran para coger el último tren. Pero lo pierden. Cuando llegan a la salida, descubren que las puertas ya están cerradas. Tendrán que esperar en la estación hasta que vuelvan a abrirse, a la mañana siguiente. Ella, una alta funcionaria, y él, un obrero de la construcción en paro, dispondrán de unas pocas horas para vivir un fugaz romance en el peculiar entorno de los andenes desiertos. Esta historia podría ser real, pero es sólamente el argumento de Noches de amor efímero, la obra teatral de Paloma Pedrero que se representa, desde hoy y hasta el 3 de julio, en un escenario que no es el de niguno de los teatros de la capital, sino el mismo donde se desarrolla la propia trama: los andenes del suburbano. De manera gratuita y abierta a todos los usuarios de Metro, los actores interpretarán esta historia de amor subterráneo en las estaciones de Puerta del Sur, Leganés Central, Alonso de Mendoza, Nuevos Ministerios, Colombia, Fuenlabrada Central y Móstoles Central. Los intérpretes que dan vida a los protagonistas de Noches de amor efímero son conocidos gracias a su trabajo televisivo y cinematográfico. Lola Casamayor, protagonista de Hospital Central, Ana Otero, que intervino en Todos los hombres sois iguales y Raúl Peña, uno de los chicos de Un paso adelante, se harán cargo de este proyecto que pretende convertir la red suburbana en en un lugar cotidiano de disfrute de la cultura. El Teatro Real albergará, este jueves, un auténtico duelo artístico entre dos voces de altura, en el que la veteranía de la soprano Julia Varady tendrá su contrapunto en la juventud pujante y exquisita del tenor Aquiles Machado. Dúos y arias de Pietro Mascagni, Amilcare Ponchielli y Giacomo Puccini pondrán a ambos cantantes a las órdenes de Jesús López Cobos, en un concierto lírico que éste último considera como una especie de «aperitivo» previo a su incorporación como nuevo director musical del Teatro Real, en el próximo mes de septiembre. Acompañado por Machado, López Cobos comentó ayer los detalles del concierto y excusó la ausencia de Varady, a quien conoce desde que, hace tres décadas, coincidieron en un montaje de Madame Butterfly en la Ópera de Munich. El director calificó de «emocionante» su reencuentro con la soprano alemana, de carácter «muy perfeccionista» y propietaria de «una voz de una musicalidad fantástica, que no ha perdido gracias a su inteligencia a la hora de decidir el repertorio que le convenía en cada momento». A su vez, el tenor venezolano Aquiles Machado, muy querido por el público madrileño, se refirió a su principal maestro, Alfredo Kraus, de quien aprendió a «saber parar y no forzar la máquina». El cantante, que acaba de superar una laringitis que le ha mantenido alejado de los escenarios durante un tiempo, ya había colaborado anteriormente con Julia Varady en dos Requiem de Verdi. Viajero»» Con el mismo sentimiento de desarraigo que padecieron los cientos de españoles que se tuvieron que exiliar durante la guera civil y el posterior régimen, el escritor y diplomático José María Ridao decidió recorrer la geografía española, una auténtica extraña para él a causa de su prolongada estancia en el extranjero. El resultado de este periplo es El Pasajero de Montauban (Galaxia Gutemberg), libro en el que rememora los viajes emprendidos por Unamuno , Gómez de la Serna , Ramón J. Sender , Camilo José Cela ... En apariencia, a todos les guiaba la misma preocupación y un idéntico propósito: hacer frente a la cruda realidad de miseria y atraso del país para buscar soluciones a sus problemas. Sin embargo, el resultado del nuevo recorrido que propone Ridao desvela que muchos de estos viajeros ilustres labraron una imagen romántica e idealizada de España, negadora de elementos fundamentales de su legado histórico y cultural e, incluso, refractaria al desarrollo económico, social y político. Mediante una prosa afilada y sutil, Ridao dirige en esta obra, cuyo título rinde homenaje a ese incansable pasajero a la fuerza que fue Manuel Azaña tras la derrota republicana, una mirada libre de prejuicios de la reciente historia intelectual y política de nuestro país. ?a Xuntanza de Gallegos de Alcobendas volvió a traer a Madrid el sabor de esta comunidad. Después del Festival Celta, que ya ronda por su quinta edición, ayer se celebró una tradicional queimada, coincidiendo con la festividad de San Juan. El lugar elegido fue el recinto ferial de la localidad y se quemaron 250 litros de orujo. Asistieron más de 1.500 personas. Felicidades.