Las decisiones del Parlamento vasco en las que participe SA serán anuladas

C. Calvar MADRID

ESPAÑA

El Supremo acusa a Atutxa de crear artificios y maniobras dilatorias para evitar disolver el grupo aberzale La actitud del presidente es «contraria a la Constitución», según la sala

19 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La sala especial del Tribunal Supremo que ilegalizó Batasuna acusa de forma directa e inequívoca al presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, de «obstaculizar» la disolución del grupo parlamentario de Socialistas Abertzales (SA), sucedáneo de Batasuna. El alto tribunal, en la resolución en la que fija las consecuencias de esa disolución, denuncia que Atutxa recurrió a «artificios» y a «maniobras dilatorias» -como dejar la decisión en manos de la Junta de Portavoces- para ocultar su determinación de no ejecutar la decisión judicial. Los magistrados de la sala especial describen esta actitud como «contraria al principio de lealtad constitucional». Con esta resolución, SA perderá su capacidad de formular cualquier proposición o participar en las presentadas por otros grupos parlamentarios bajo advertencia expresa por parte del tribunal de que podrían ser declaradas nulas -incluso con carácter retroactivo desde el 20 de mayo-. La sala establece una serie de actuaciones para certificar la «desaparición radical y definitiva» del grupo de SA. En primer lugar, los responsables de la Cámara deberán adoptar las medidas necesarias para que sus representantes no vuelvan a sentarse en la Junta de Portavoces. Tendrán que «denegar o imposibilitar» sus intervenciones en los debates de iniciativas legislativas, sesiones de control y comisiones permanentes. Tampoco podrán ser admitidas sus propuestas a debate ni podrán participar en la composición de comisiones. En el orden económico y administrativo, el Supremo ordena despojar a los aberzales de todos los medios materiales que la institución les proporcionó para facilitar su trabajo. No podrán como grupo tener en sus instalaciones despachos, mesas u oficinas ni usar sus faxes, ordenadores o teléfonos.