Homenaje a los abogados de Atocha

La Voz

ESPAÑA

Madrid, Madrid, Madrid La plaza de Antón Martín cuenta ya con un monumento a los letrados asesinados

10 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Años de negociaciones de CC.OO. han dado su fruto: Madrid cuenta, por fin, con un reconocimiento público a la memoria de los abogados de Atocha. Desde ayer, un monumento en la céntrica plaza de Antón Martín, obra del artista Juan Genovés, rinde homenaje a la muerte de estos letrados que destacaron en la lucha por los derechos de los trabajadores y en su contribución al germen de la democracia española. La violenta oposición de los grupos de ultraderecha al cambio de régimen llegó a su punto más alto con el asesinato, el 24 de enero de 1977, de cuatro abogados y un administrativo, todos vinculados a CC.OO. y al PCE, en el despacho laboralista de la calle Atocha, 55. El atentado fue un golpe directo en el corazón de la Transición, contra uno de los símbolos de la lucha antifranquista y el esfuerzo por los derechos de los trabajadores. El alcalde en funciones, José María Álvarez del Manzano, presidió la inauguración del monumento en presencia del superviviente Miguel Sarabia y de familiares de los letrados asesinados, como la eurodiputada Paca Sauquillo, y se defendió de los abucheos de algunos de los asistentes pidiendo «tolerancia». El decano del Colegio de Abogados de Madrid, Luis Martí Mingarro, manifestó a su vez que el crimen fue «un borrón de sangre sobre el borrador de la Constitución». El secretario general de CC.OO. de Madrid, Javier López, aseguró que tras aquellos asesinatos «ya sólo era posible la libertad». También asisitieron al acto Gaspar Llamazares, Inés Sabanés, y Francisco Frutos. Desde ayer, el monumento de la plaza de Antón Martín intentará que los madrileños no olviden su historia más reciente. Las últimas producciones germanas convivirán con clásicos del cine mudo, una selección de cortos o un documental sobre música electrónica en el V Festival de Cine Alemán que, desde la noche de ayer y hasta el día 14, se celebra en la capital. Solino, un film de Fatih Akin que narra la complicada saga familiar de una familia italiana emigrada a Alemania, abrió anoche esta edición del Festival. Otros siete títulos recientes competirán con esta cinta por el Premio del Público. El festival intenta reflejar el cine alemán en su totalidad, sin limitarse a las últimas producciones. Así, el director alemán Volker Schlöndorff acudirá a Madrid para ser objeto de un retrospectiva que incluirá la proyección sus títulos más emblemáticos, como El Tambor de hojalata. Además, el próximo viernes se proyectará en la sala Coppelia el documental 196BPM, que recoge las sesiones de los pinchadiscos participantes en la última Love Parade berlinesa. Y, junto a los ritmos electrónicos, la música de cámara en vivo que acompañará la proyección de la película muda El gabinete del doctor Caligari en la última jornada del festival. Muchos libros han denunciado y denuncian la explotación sexual que sufren los niños en el Tercer Mundo, pero pocos, o casi ninguno, han conseguido unir el testimonio de los menores y los pederastas en el mismo relato. Hernán Zin, periodista argentino afincado en España hace cuatro años, es el autor de un texto estremecedor, Helado y patatas fritas, que se sumerge en el sucio mundo de los abusos a jóvenes. El escritor se marchó al país asiático hace un año y en apenas tres meses de investigación comprobó el gran número de casos de explotación que sufren los niños oriundos a manos de los extranjeros, en su mayoría ciudadanos europeos. Y todavía peor: se percató de la corrupción de una policía que mira para otro lado cuando se denuncia un caso; de la inhibición de la justicia a la hora de aplicar las leyes; y de que muchas embajadas de occidente protegen a sus compatriotas, aun conscientes de su culpabilidad. Su denuncia, afortunadamente, no ha quedado en papel mojado. Junto con la ONG Global Humanitaria, Hernán Zin ha conseguido que la Comisión Europea exija a Camboya que ponga freno a la pederastia dentro de sus fronteras; que la Interpol intervenga contra este delito; y, lo más importante, que algunos explotadores sexuales estén ya encerrados. El escritor desvela que la extrema pobreza del país lleva a algunas madres a entregar a sus hijos voluntariamente para este tipo de prácticas. «Los pederastas sustentan a muchas familias, ya que, a menudo, el único dinero que entra en muchas casas proviene de la explotación sexual de los niños». Zin pretende que Helado y patatas fritas sirva de punto de partida para una reflexión profunda sobre los efectos negativos de la globalización en todo el mundo.