Los profesionales de Renfe dudan de la versión oficial sobre el accidente
ESPAÑA
Las familias de las víctimas estudian emprender acciones contra los responsables del siniestro El jefe de la estación declara que nunca autorizó la salida del tren
05 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Los profesionales de Renfe albergan serias dudas sobre la versión oficial dada por el Ministerio de Fomento respecto a las causas del accidente de ferrocarril ocurrido el martes en las proximidades de la localidad albaceteña de Chinchilla, que provocó 19 muertos y tres desaparecidos. Mientras, las familias de las víctimas mortales estudian emprender acciones legales, aunque aún no han decidido si se dirigirán contra Renfe o contra el supuesto responsable de la catástrofe. Aunque desde un primer momento desde Fomento y sus organismos dependientes se resaltaron las «estrictas» medidas de seguridad que tiene el tramo de vía afectado, el propio ministro Francisco Álvarez Cascos evitó ayer valorar si se produjo algún fallo en esos sistemas. Lo que sí hizo fue reconocer que dadas las características de ese trazado y el poco tiempo disponible, nada hubiera podido evitar el choque frontal entre los trenes. Inevitable, según Fomento El titular de Fomento explicó que cualquier intento del factor de la estación -este declaró ante la policía judicial que intentó alertar por teléfono al tren- hubiera fracasado por la escasa distancia entre la estación y el lugar del incidente, apenas a tres kilómetros de Chinchilla. Cascos recordó que, en cualquier caso, no hubiera bastado con prevenir a uno de los dos maquinistas, ya que en el tramo no hay desvíos. Esta versión guarda pocas coincidencias con la de los profesionales de Renfe pues, según el comité de empresa, sólo transcurrieron cuatro minutos entre la salida de la estación, que fue posible porque el semáforo de paso estaba en verde por razones desconocidas, y el choque. Por el contrario, los sindicatos sostienen que falló el sistema alternativo de comunicación tren tierra y no se explican cómo el Talgo pudo reiniciar la marcha sin recibir la autorización. El propio jefe de circulación aseveró ante los responsables de la investigación policial que en ningún momento hizo la señal preceptiva con su banderín para autorizar la salida. Es más, según CC.?OO., declaró que incluso llegó a prevenir al maquinista de que estaba esperando a un mercancías para que demorara el reinicio de su marcha. También habría intentado, según el sindicato, comunicar con el Talgo por otras vías (walkie-talkie y teléfono móvil), que no están reguladas, pero se usan de forma privada para paliar las deficiencias en las comunicaciones. Sin embargo, la normativa interna de la compañía no permite el uso de móviles particulares, por lo que en los casos de bloqueo telefónico (como Chinchilla) la comunicación entre una estación y un convoy es más que complicada, pese a contar con el sistema tren-tierra, que en este caso resultó afectado por las perturbaciones del terreno. Cabeza de turco El otro punto de fricción entre los representantes de los trabajadores y los responsables de la empresa (con su presidente, Miguel Corsini, a la cabeza) es la posible utilización del jefe de circulación como «cabeza de turco», extremo denunciado por el comité de empresa y la Junta de Castilla-La Mancha, que se mostró extrañado por la «presteza» del Gobierno en buscar culpables. El secretario general de UGT, Cándido Méndez, también criticó ayer la «gran ligereza» con la que, en su opinión, se han expresado los responsables del Gobierno.