Hernán Cortés conquista el Conde Duque

La Voz

ESPAÑA

Los retratos, bocetos y naturalezas muertas del pintor gaditano se exponen hasta el próximo 8 de junio

10 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Hernán Cortés no es sólo el nombre de un conquistador español de las américas, también es un pintor. El Centro Cultural Conde Duque acoge desde ayer y hasta el próximo 8 de junio sus retratos, bocetos, naturalezas muertas y paisajes más importantes, 26 en total. La exposición sirve, además, para abordar el tema del «retrato como problema pictórico». Según el comisario de la colección y conservador del Museo del Prado, Miguel Falomir, aunque la fotografía ha asumido muchas de las funciones asignadas tradicionalmente al retrato, como la documental (plasmación de los rasgos físicos) y sentimental (evocación del ser querido), el lienzo sigue rodeado de un cierto halo que parece otorgar un aire de respetabilidad y trascendencia a los que en él aparecen. Las obras de Hernán Cortés (Cádiz, 1953) dan respuesta a esta doble demanda. Para la consecución de estos fines, Cortés se ajusta a la expresión «menos es más», mostrando a sus retratados en espacios poco abigarrados y haciendo gala de una extraordinaria economía gestual; una sobriedad que le permite concentrarse en el rostro y, sobre todo, en la mirada del modelo. La dedicación de este gaditano al retrato es relativamente tardía, a partir de 1981, después de una formación clásica en las academias de Bellas Artes de Sevilla y Madrid. El director general de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, Juan José Echevarría, presentó ayer una colección de obras monográficas sobre el patrimonio histórico de la región. Estas publicaciones tienen un carácter divulgativo, aunque sin perder por ello las referencias técnicas que se han considerado necesarias. La colección, denominada Monografías de Patrimonio Histórico, consta de tres partes: De la uniformidad a la variedad, Ángeles y Dragones y Las murralas de Madrid. La primera de ellas trata la restauración de la plaza de Segovia de Navalcarnero, llevada a cabo por la Dirección General de Patrimonio Histórico en colaboración con el Ayuntamiento de la localidad. Los trabajos, realizados con técnicas tradicionales, han pretendido recuperar, gracias a la documentación fotográfica histórica y a los restos de pintura encontradas bajo los encalados, la imagen culta y colorista que tuvo la plaza durante los siglos XVIII y XIX. En cuanto a Ángeles y Dragones, estudia en profundidad la restauración de la iglesia de Santiago Apóstol de Villa del Prado, construcción en la que se conjugan las formas del gótico tardío con las que trajeron los nuevos aires del Renacimiento. Ahora que el reinado de Miguel Indurain Larraya en el Tour de Francia, con cinco victorias consecutivas (entre 1991 y 1995), está siendo puesto en entredicho por el americano Amstrong (este verano intentará igualar el récord del navarro), el Comité Olímpico Español (COE) presentó ayer un libro en recuerdo del mejor ciclista nacional de todos los tiempos. Homenaje a Miguel Indurain se titula la publicación y en el acto estuvieron presentes José María Echevarría, máximo dirigente del COE, el director de Deporte y Juventud del Gobierno de Navarra, Javier Trigo, y el presidente de la Fundación Independiente, Ignacio Buqueras.