Los análisis no aclaran si se usó la misma arma en los tres crímenes del naipe. La ausencia de casquillos dificulta la pesquisa, pero los investigadores creen que el autor es uno solo
25 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Los análisis balísticos de los cuatro proyectiles usados en los tres crímenes del naipe en Madrid no sirvieron para saber con certeza si las balas que causaron la muerte a tres personas e hirieron de gravedad a otra fueron disparadas por la misma arma. Según mandos de la investigación mixta Policía Nacional-Guardia Civil, los estudios de la sección científica «no son concluyentes», ya que las balas sin blindaje extraídas de los cadáveres y el herido están muy deterioradas, al haber impactado contra huesos. Los expertos confirmaron que en ninguno de los tiroteos marcados con la carta de copas -en Barajas (5 febrero), Tres Cantos (7 de marzo) y Arganda del Rey (18 de marzo)- se encontró un solo casquillo. La vaina y las marcas que el percutor deja en ella son «esenciales» para determinar por qué arma fue disparado el proyectil. Los investigadores sospechan que el asesino usó un revólver (que no escupe las vainas) o bien recogió los casquillos para impedir su identificación. Rusa o yugoslava Pese a las dudas, los agentes aseguran que probablemente la munición utilizada es idéntica: la 7'62 milímetros, quizás marca Tokarev de fabricación rusa o yugoslava, un calibre inusual en España. Es esta coincidencia, junto a otros «indicios» no desvelados, lo que les hace creer que el asesino de la baraja es una sola persona, con una sola arma. Un asesino en serie, cuya carrera homicida no incluiría únicamente estos tres crímenes. Fuentes implicadas en las pesquisas del caso revelaron que los tres retratos robot del agresor -que la Delegación del Gobierno en Madrid distribuyó a finales de la pasada semana- se elaboraron con la ayuda de la amiga del joven estudiante ecuatoriano herido de gravedad en la cara en Tres Cantos (y marcado con el dos de copas), con la descripción de una persona que vio huir al pistolero que mató a la pareja de rumanos en Arganda (tres y cuatro de copas) y con el testimonio de la dueña del bar Rojas de Alcalá de Henares.En este local, el pasado 5 de febrero un pistolero mató -también con un disparo en la cabeza- al hijo de la dueña del establecimiento y a una vecina cliente tras irrumpir en el negocio a media tarde.En un principio, la policía nacional no vinculó este suceso a la serie de crímenes de la baraja, por la sencilla razón de que el agresor no dejó naipe alguno. No obstante, hace unos días, los agentes relacionaron el tiroteo de Alcalá con el supuesto asesino en serie al comprobar que no había un móvil aparente para ese doble homicidio, que el calibre utilizado por el pistolero también era un 7,62 milímetros y que la descripción del hombre que efectuó la propietaria del bar era muy parecida a la que los testigos hicieron del asesino de Arganda y Tres Cantos.Sin embargo, estas mismas fuentes restaron peso, por el momento, a la tesis de que el asesino de la baraja también esté detrás de otro reciente homicidio no resuelto en Madrid: la muerte con un tiro en la cabeza el pasado 24 de enero del portero de un edificio en Chamberí.