EL MERCADO DE LA CORTE
10 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Las mafias campaban por sus respetos mientras los ciudadanos honorables de los EEUU de América seguían su vida apacible. En Chicago, años veinte, la cultura mafiosa tardó en manifestarse como un virus que contaminó la convivencia de los pacíficos ciudadanos. En Madrid, la delincuencia más violenta se está desarrollando al margen de la comunidad, protagonizada por inmigrantes que se dan muerte mutua, fuera del escenario rutinario de una ciudad alegre y confiada. Se reconoce que los asaltos a viviendas producen pánico. Poco más. Voto urbano Las manifestaciones contra la invasión de Irak volverán a las calles de Madrid conforme se acerque el «día D». El «aparato» del PP en su vasta extensión ha asumido resignadamente su papel de justificador de las tesis del presidente ante la guerra. Ya es tarde para dar marcha atrás, y sólo resta apretar los dientes, confiando en que el castigo electoral sea menor del que cabría. La situación tiene similitudes con el empecinamiento de González en el referéndum de la OTAN. El PSOE lo ganó, pero en contra, perdió el voto urbano. Fin de etapa A diferencia de las cinco grandes capitales, donde se vive apasionadamente la estrategia partidaria, en la España común lo que está haciendo daño al PP es el desgaste en la gestión del día a día. Los accidentes del Talgo, los fallos en el AVE, los concejales que están «de salida», o la callada por respuesta, como en el absurdo debate sobre un anuncio de Turespaña que mostraba a una joven con su espalda al desnudo. Esa sensación de fin de etapa se ha instalado en el conjunto del PP, con la excepción de algunos ministerios.