Treinta meses de cárcel para los culpables del naufragio de Bañolas

Sergi Olego GERONA

ESPAÑA

PERE DURÁN

En el siniestro, causado según la sentencia por la ambición de hacer dinero fácil, perecieron 21 ancianos Los barqueros deberán subastar el catamarán, pero no tendrán que ir a prisión

03 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El Juzgado de lo Penal número 2 de Gerona condenó ayer a dos años y seis meses de cárcel por homicidios imprudentes a Bartomey Gayolá y Simón Rodríguez, los dos propietarios de La barca L'Oca que naufragó en octubre de 1998 en el lago de Bañolas (Gerona) causando la muerte de 21 turistas jubilados franceses. Además, ambos deberán indemnizar con más de tres millones de euros a 115 personas, entre las familias de las víctimas y los heridos. La sentencia también impone la misma pena al ex concejal del Ayuntamiento de Bañolas, Josep Alsina, como responsable político y administrativo. La jueza reprocha a los acusados su «prisa» por hacer dinero, en lugar de velar por la seguridad de los pasajeros. Según el fallo, las compañías aseguradoras de la empresa propietaria del catamarán y del ayuntamiento deberán hacer frente al pago de 1,2 millones de euros del total de las indemnizaciones. El resto hasta los tres millones de euros lo tendrá que pagar directamente el ex edil, el consistorio de Bañolas -como responsable civil subsidiario- y los dos barqueros. Subasta del barco La sentencia también hace constar la obligación de que los dos propietarios del barco lo pongan a la venta en subasta pública para cubrir una parte de las indemnizaciones que tendrán que abonar. Al margen de la pena de cárcel, que probablemente no comportará el ingreso en prisión de los penados. El dictamen asegura que los tres condenados son los responsables de «21 delitos de homicidios por imprudencia grave, 22 delitos de lesiones por imprudencia grave y 9 faltas de lesiones por imprudencia grave», mientras que fueron absueltos de otras 23 faltas de lesiones. El 11 de febrero de 1997, el Ayuntamiento autorizó a los dos barqueros a cambiar una de sus barcas a propulsión eléctrica. Una autorización que el propio concejal Josep Alsina firmó «sin que hubiese observado todas las normas del reglamento y las precauciones que omitió», según la sentencia. La remodelación del barco L'Oca fue encargada a diversas empresas, en vez de hacerlo a un astillero profesional. Además, se ordenó la instalación de 160 baterías en lugar de las 80 previstas con lo que se dobló la potencia del motor, pero también el peso. Esta modificación ocasionó una «insuficiente ventilación del casco» por lo que se autorizó la apertura de dos agujeros en la popa cerca de la línea de flotación. Estas irregularidades propiciaron que el 8 de octubre de 1998, con 141 jubilados franceses a bordo, la barca naufragase. Un hundimiento que se debió a esas dos perforaciones de ventilación de popa y al exceso de pasaje, mientras Bartolomé Gayolá estaba al timón y su yerno Simón Rodríguez permanecía en tierra controlando aparentemente la entrada del pasaje.