Las dos se parecían y usaban la misma plaza en el garaje La policía investiga el entorno más inmediato de la segunda víctima
23 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La policía baraja diversas hipótesis sobre los asesinatos de dos mujeres en un mismo aparcamiento del barrio del Putxet de Barcelona: desde la actuación de un perturbado hasta la de un sicario que mató a una de las víctimas por error. Fuentes próximas a la investigación aseguran que la policía, en principio, sólo da por seguro que los dos crímenes, cometidos con once días de diferencia, fueron perpetrados por la misma persona o personas. Los vecinos de la zona aseguran estar aterrorizados y el ayuntamiento aprobó un dispositivo de seguridad especial para la zona. En ambos sucesos se usó una modus operandi distinto: la primera mujer murió acuchillada y la segunda, María Teresa de Diego Rodríguez, de 46 años, fue asesinada a golpes. Sin embargo, destacan algunas similitudes entre las víctimas y el escenario de los crímenes. Ambas tenían casi la misma edad, eran atractivas, guardaban cierto parecido físico y también tenían en común que dejaban su coche en la plaza 15, pero de dos plantas diferentes, del aparcamiento. A ello se une que el autor de los asesinatos dejó dos bolsas de plástico sobre los cadáveres y que sus cuerpos aparecieron casi en el mismo lugar. La policía busca más puntos de conexión entre ambas víctimas. Ninguna de ellas vivía en la zona, pero usaban el mismo garaje porque tenían sus trabajos cerca. Tras el segundo crimen, la policía investiga en el entorno más inmediato de la segunda víctima, cuyo marido, Ruperto Bilbao, posee un gimnasio muy cercano al lugar del crimen. Sobre el asesinato de hace doce días, las mismas fuentes han indicado que se ha investigado el entorno familiar y de amistades y conocidos de la víctima y no se ha encontrado ninguna pista. «Quería ir con cuchillo» Enfadado, nervioso, excitado, con la voz trémula y con mucha rabia en su interior, el marido aseguró ayer : «Si esto es el sálvese quien pueda, que lo digan y que dejen que las mujeres lleven pistola. Mi mujer decía que quería llevar un cuchillo y yo me reía». Tras depositar un ramo de flores en el lugar del crimen aclaró que «el párking me da igual. Que controlen la calle. La culpa no es del párking, sino de los comedores de indigentes y de la gente que viene aquí. Mi mujer siempre me decía que estaba acojonada cada vez que pasaba por delante, pero no vas a dejar el coche en la calle porque tengo 1,2 millones de pesetas en multas».