El realizador británico estrena en España el día 10 «Sweet sixteen»
02 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Volver a los dieciséis»» El realizador Ken Loach ofrece en su última película, Sweet Sixteen ( Felices dieciséis ), una visión muy real de una adolescencia marcada por el paro y la delincuencia. El filme es una prueba más de que el cine de alto contenido social es en el que mejor se mueve el realizador británico, que recibió la Espiga de Oro en el Festival de Cine de Valladolid. La cinta, que se estrenará el próximo 10 de enero en España, fue presentada ayer en Madrid por el guionista y habitual colaborador de Loach, Paul Laverty , y aunque debería ser vista por todos los adolescentes, en Inglaterra no será así, ya que ha recibido la calificación de mayores de 18 años, quizás, según Laverty, «porque utiliza el lenguaje de la calle y hay gente que no lo puede aguantar»,. Sweet Sixteen cuenta la historia de Liam, un chaval que está a punto de cumplir los dieciséis años. Su madre está en la cárcel y saldrá a la calle el día del cumpleaños. Liam sueña con una vida normal y quiere demostrar a su madre que todo ha cambiado, junto a su hermana y su sobrino, y lejos de su amante y de su propio abuelo, dos delincuentes comunes. Para ello necesita dinero y la manera de obtenerlo no es la más adecuada porque Liam termina metido entre las mafias de su barrio, en Greenock y en el puerto de Glasgow. Laverty no duda en decir que este largometraje es «una reflexión sobre la juventud actual y en especial la de Escocia». Según contó ayer el guionista británico, que habla perfectamente español gracias a su relación con la actriz y directora Iciar Bollaín , Sweet Sixteen nació durante el rodaje de otra de las películas en las que ha trabajado con Ken Loach, Mi nombre es Joe (1998). El filme, una coproducción de Reino Unido, Alemania y España, la protagonizan actores no profesionales como Martin Copston , que da vida a Liam y que nunca había tenido relación con el cine porque es futbolista; Annmarie Fulton, que es Chantelle, la hermana; William Ruane, que es Pinball el mejor amigo de Liam y la madre, encarnada por Michelle Coulter . En el trabajo con Ken Loach, el guión y cómo se trabaja sobre él es tan importante como el casting y en este caso era fundamental que los personajes hablasen como se habla en la calle, un acento que ha causado más de un problema a la hora de grabar y que les ha obligado, incluso, a tener que subtitular los quince primeros minutos en todo el Reino Unido para que la comprensión fuera más fácil. Más estrenos»» Y no sólo la cartelera de cine se renovará en enero. El Teatro Arlequín estrenará el próximo 16 de enero Confesiones del pene , de José Montero , una comedia en torno a las fantasías, los tabúes, los mitos y las realidades del género masculino frente al sexo. La obra, dirigida por Luis Rossini , incluye en su reparto a los actores Gustavo Ferrari , Nicolás Scarpino y Adrián Rey . La función es una especie de clase didáctica, en la que se relatan ciertos aspectos de la intimidad masculina y se hace, eso sí, desde el humor y los sentimientos, sin ofender ni incluir procacidades. Más que una pieza teatral este espectáculo constituye una serie de apuntes, de anotaciones sobre el universo masculino, contados por tres actores. La pieza se refiere esencialmente a la necesidad del hombre de compartir su vida con la mujer, a la que ve como par, a la que le confiesa sus debilidades y a la que le dice que le hace muy feliz compartir la paternidad de los hijos. El propio autor confiesa que era «inevitable» que escribiese este texto y que no hubiera podido hacerlo de no haber trabajado en el bar de su «viejo», si no hubiese hecho secundaria en un colegio de varones o si no hubiera «fatigado» mesas de café con sus amigos. Pero tampoco podría haber concebido la obra si no tuviera a su mujer. «Cuando el tema es lo que tenemos entre las piernas, en realidad estamos pensando en una chica idealizada, una amante imposible y contamos las tonterías que hacemos por alcanzarla. Y decir pavadas es la forma más reveladora de hablar de nosotros mismos», aseguró Montero.