EL MERCADO DE LA CORTE
16 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Un invento de UCD Las oenegés son un «invento» de la UCD, una alternativa atribuida a algún ministro imaginativo de entonces que propuso una especie de voluntariado juvenil para trabajar en Iberoamérica, con el objetivo de aliviar las elevadas cifras de paro de entonces. Se anticipaban los asesores del presidente Suárez al movimiento solidario que floreció a finales de los ochenta. Ahora, Zaplana y Matas -ministros y amigos-, potenciarán la coordinación del voluntariado en las costas gallegas como mal menor ante las carencias del Estado. Estado débil El debate se inició con los reformistas del PSOE, sobre todo en tiempo de Solbes. ¿Qué Estado necesitamos, verdaderamente? Cuando llegan catástrofes como la del Prestige se evidencia que no tenemos un Estado útil, lo cual no quiere decir que falten funcionarios, sino que el Estado no es capaz de poner al servicio de un objetivo concreto las fortalezas de la Nación, sean públicas o privadas. Las oenegés nunca podrán sustituir a las Administraciones, en todo caso habrán de cooperar con ellas. Zapatero propone, justamente, eso. El «Caso Madina» Hay dictadores perseguidos, como Castro o Hussein, y dictadores tolerados como Obiang. Bush y las instituciones de EE.?UU., en general, tienen carencias morales que les impiden atraerse a quienes defienden los derechos humanos en el mundo. El recién elegido secretario general de Juventudes del País Vasco, Eduardo Madina, ha respondido al PP con su misma moneda: toda víctima del terrorismo tiene un «plus» de legitimidad por el hecho de serlo. Aznar llegó a homenajearles como «garantes de las libertades y el Estado de Derecho en España».