Está exultante. Peter Caruana ha desafiado a Londres y a Madrid con la consulta contra la soberanía compartida
08 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.En estado de reposo su apariencia afable y su miopía distraída recuerdan al ex lendakari José Antonio Ardanza. Cuando oye hablar de José María Aznar se transforma en el Alfonso Guerra de las mejores tardes. Peter Caruana (Gibraltar, 1956; casado, seis hijos) nos recibe en la azotea del hotel Ellios, con la bahía de Algeciras al fondo. El traje azul Zaplana pasaría el corte en cualquier congreso del PP. El toque llanito lo ponen un pin del Peñón con los colores británicos y una amapola en la solapa para conmemorar el aniversario de la batalla de Trafalgar, que la metrópoli celebra mañana. Caruana apenas ha dormido y en el paladar aún guarda el sabor de una cifra ya historica para Gibraltar: 98,98%. O sea, el porcentaje de gente que no quiere ni oír hablar de soberanía compartida entre Madrid y Londres. _Es un triunfo de la democracia y de la libre expresión del pueblo. El ciudadano ha dejado claro que conoce sus derechos, incluido el de decidir libremente su propio futuro, y que no está dispuesto a que estos sean violados. Y lo ha dicho con tranquilidad, con dignidad, en el proceso más puramente democrático que existe. _¿Cómo va a gestionar el no? ¿Qué le va a decir ahora a Jack Straw? _Pese a que la victoria ha sido aplastante, la postura del Gobierno de Gibraltar es la de siempre. A un diálogo con objetivos predeterminados, bilateral entre el poder colonial y el vecino reclamante de nuestra soberanía, y trapicheando nuestro futuro jamás nos sumaremos. _¿Y tiene fe en una reacción favorable de Londres? _Pensamos que sí. En los últimos días, el Gobierno britanico al más alto nivel, incluido Tony Blair, se ha desmarcado de la postura española de que esto era ilegal, algo irrelevante. No creo que Londres quede ahora en situación de firmar un acuerdo rechazado por el 99% del pueblo. El resultado ha sido avalado, además, por el informe favorable de la comisión de Exteriores del Parlamento británico. Es una doble victoria. El texto condena rotundamente la postura del Gobierno británico y apoya a Gibraltar en los temas clave: la campaña que hace España con relación a las alegaciones contra nuestros centros financieros, los problemas de la frontera, la ausencia de derechos en la UE, el asunto del tráfico aéreo... Sepa usted que cuando un avión se encuentra con mal tiempo y no puede aterrizar aquí, España no permite que se desvía a Málaga y tiene que irse a Marruecos. Eso lo cuentas por ahí y parece un chiste. _Hay quien habla ya de una reforma constitucional. _El derecho del pueblo a evolucionar en la modernización de su relacion constitucional con la metrópoli no depende del beneplácito de Madrid. Una de las equivocaciones con la que juega España es confundir entre descolonización y la reclamación de la soberanía. El Tratado de Utrech, la gran baza española, no dice que Gibraltar no puede ser descolonizado, sino que no puede dejar de ser de soberanía británica. No es lo mismo. Utrech se firmó en 1713 y Gibraltar no fue colonia hasta 1830. Vamos a ver ahora si Londres piensa lo mismo.