Le cantó las verdades a Arzalluz y le pusieron en la calle. Un año después, ha decidido sumarse al proyecto electoral del PSE como independiente por Álava.
30 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Tras un cuarto de siglo metido en política, se define como un nacionalista con profundas convicciones autonomistas pero que rechaza el independentismo. -¿Qué le lleva a presentarse a las próximas elecciones con el Partido Socialista tras un cuarto de siglo militando en el PNV? -Por una parte, hay una situación excepcional, yo diría de prepolítica, que obliga a la solidaridad efectiva con los concejales amenazados del País Vasco. Esta gente tiene que seguir, porque si no sería el fin de la democracia en este país, así que ir en las listas con ellos es una forma de ayudarles. No basta con dar cuatro conferencias por ahí o escribir artículos en el periódico. Pero sobre todo se trata de formar parte de un proyecto que derrote en las urnas al PNV y le obligue a cambiar. No es fácil, pero si se consigue será el momento de poner en marcha un Gobierno de concentración o un pacto de legislatura que fije como objetivos prioritarios acabar con ETA y completar todo el Estatuto. Vamos, salir de este atolladero, porque la gente está harta. -¿Y entonces? -Será el momento de que cada uno plantee los estados libres asociados que quiera. Pero una propuesta como la de Ibarretxe, ahora, sólo sirve para aumentar la fractura social. Porque su planteamiento, con un empate técnico en las urnas, es: 'Esto es lo que hay, y al que no le guste que se aguante'. Además, el plan garantiza la continuidad de ETA, porque no da respuesta a la vieja reivindicación de Navarra y las provincias francesas. -¿Va en serio el lendakari o es un órdago? -No, no. No es como cuando uno vende un piso y pide 20 para que le den 15. Va en serio y no rectificará a no ser que le obliguemos. -¿Qué salida ve? -Pues ganarles las elecciones y obligarles a pactar. Álava es un ejemplo. Aquí no les queda otra. Si después de perder se niegan, muchos simpatizantes no independentistas del PNV se volverán hacia el lendakari y le recordarán aquello que prometió del 'diálogo hasta el amanecer'.