Varios agentes resultaron heridos por cortes de cristales Un comando pudo cruzar desde Francia para cometer el atentado y huir por la misma ruta
12 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La docena de guardias civiles y sus familias de la casa cuartel en la localidad navarra de Urdax tuvieron un despertar sobresaltado el día que se festejaba a la patrona del cuerpo, la Virgen del Pilar. Sobre las siete de la mañana de ayer, dos de los cinco explosivos que ETA había dispuesto en tubos lanzagranadas contra el acuartelamiento impactaron en el edificio. No hubo que lamentar desgracias personales, aunque algunos agentes sufrieron heridas leves por cortes de cristales, pero los daños materiales fueron considerables. Los lanzagranadas se activaron mediante un temporizador. Dos artefactos dieron en el blanco elegido, aunque no penetraron en el interior del inmueble, otro cayó a un río, el cuarto estalló en el interior del tubo y el quinto fue desactivado por los Tedax de la Guardia Civil. Urdax (400 habitantes) está situado en el extremo norte de Navarra y a un kilómetro de Francia. El delegado del Gobierno en Navarra, José Carlos Iribas, consideró factible pensar que un comando cruzara el límite fronterizo, perpetrara el atentado y se fugara por donde había venido. En el pueblo, ningún vecino dijo haberse enterado del atentado, y sólo algunos afirmaron que se oyeron algunos ruidos y vibraciones en los cristales, pero lo atribuyeron al fuerte viento que soplaba en esos momentos. En 1996, ETA también atentó contra estas instalaciones de la Guardia Civil desde el monte situado a un centenar de metros. Tampoco se encuentra lejos la casa cuartel de Leiza, uno de cuyos guardias murió en el atentado terrorista cometido con una pancarta bomba el pasado 24 de septiembre.