Óscar Celaraín Ortiz, uno de los dos presuntos etarras detenidos en Francia, es hijo de un miembro de la banda encarcelado
21 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Óscar Celaraín Ortiz y Andoni Otegi son los presuntos miembros de ETA detenidos el viernes en la localidad francesa de Bagneres de Luchon. Los dos jovenes se disponían a cruzar la frontera española por Huesca para atentar este fin de semana en Guipúzcoa y, más adelante, en otros puntos de la geografía española. Ambos nacieron en Tolosa y tienen prácticamente la misma edad, cerca de 27 años. Sin embargo, su historia es diferente. Mientras Andoni Otegi, miembro de EKIN, carece de antecedentes policiales, Óscar Celaraín Ortiz forma parte de la llamada «segunda generación» de terroristas. Es decir, hijos de miembros de ETA que, por lo general, están en prisión en la actualidad. Como sucede a menudo, el aprendiz se esfuerza por superar al maestro. Curtido en la violencia callejera, Celaraín hijo acumula multitud de cargos por vandalismo. En 1995 lanzó cócteles molotov contra una sucursal bancaria y dos autobuses en Villabona, uno de ellos de la línea Tolosa-San Sebastián. En esta misma localidad colocó barricadas con fuego en las vías ferroviarias. Está acusado de provocar en 1996 un incendio contra un vehículo de la Ertzaintza y en el apeadero de Renfe de la localidad de Zizurkil. Ese mismo año participó en la quema de un repetidor de televisión en Villabona. El «maestro» Su padre es Pedro María Celaraín Oyarzábal. Nacido en 1949 en Andoain (Guipúzcoa), este delineante realizó a partir de 1980 diversas actividades de organización para el comando Gohierri Costa, integrado, entre otros, por José Antonio López Ruiz, Kubati. La principal: trasladar a liberados de este comando hasta el peaje de Irún, donde atentaron con armas largas y granadas contra una patrulla de Policía, hecho en el que falleció un agente y otros dos resultaron heridos. El 25 de noviembre de 1987, a raíz de la detención de Kubati, decide abandonar España. Celaráin huye a Francia mientras las fuerzas de seguridad del estado se incautan de 28 de kilos de amonal, armamento y útiles para la elaboración de explosivos en un local de su propiedad. Dos años después, ETA le proporciona un pasaje de avión a México, un pasaporte falso y dinero. Allí permaneció un total de once años, hasta que fue extraditado a España, donde cumple prisión en la actualidad por su pertenenencia a ETA.