Una pareja unida por la pasión y la devoción al teatro

Marina de Miguel MADRID

ESPAÑA

Mercedes Lezcano estrena esta noche a las ocho en el Círculo de Bellas Artes el último legado de Adolfo Marsillach a las artes escénicas

04 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Adolfo Marsillach y Mercedes Lezcano no eran una pareja al uso: compartían una enorme pasión y devoción por el teatro. Era fácil que se pasaran horas hablando sobre este apasionanante mundo. Por eso, casi un año después de la muerte del genial actor y director, la que muchas veces fue su apoyo profesional, emprende la díficil tarea de dirigir el último legado de Marsillach a las artes escénicas: una adaptación de Otoño en familia, del dramaturgo inglés James Saunders, casi desconocido en España. La obra, sin ser de él ni estar dirigida por él, tiene impregnada la personalidad de este gran hombre del teatro. En medio del montaje se oye su voz y el entusiasmo que depositó en esta empresa se percibe en todos los detalles. El resto lo transmite su viuda, compañera inseparabler durante 26 años en los que vió su carrera ensombrencida por estar al lado de un hombre que brillaba con luz propia. Nacida en Zaragoza, se formó en el prestigioso instituto del Teatro de Barcelona. Ha trabajado al lado de grandes directores como Richard Salvat, Manuel Gutiérrez Aragón o José Luis Alonso. También probó suerte en el mundo del cine y la televisión con Jaime de Armiñán y José Luis Cuerda. Otoño en familia narra el encuentro circunstancial de una madre con sus tres hijas porque el padre está agonizando: «Saunders nos habla de la búsqueda de la libertad, de la felicidad, de la dedecdepción, del desamor, en definitiva...del miedo a sentirse solo», comenta Lezcano de esta pieza en la que encuentra, a pesar del escepticismo de los personajes, hay gotas humor y brillantes diálogos.