Uno de cada cuatro internos en España es inmigrante

R. Calvo MADRID

ESPAÑA

23 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El incremento del número de presos se debe en buena parte a la creciente presencia de inmigrantes en las prisiones. Si en 1999 había cerca de 7.000 extranjeros entre rejas, hoy en día la cifra alcanza los 10.400. Es decir, uno de cada cuatro internos procede de otros países, en su mayoría de Marruecos, Colombia y Argelia, en ese orden. En las prisiones de Algeciras y Salamanca, por ejemplo, ya hay un 70% de extranjeros, lo que supone graves dificultades de entendimiento entre los funcionarios y los internos que no hablan un mismo idioma. El problema que plantean los presos inmigrantes tiene una vertiente más grave: «Prevemos que las mafias del Este y colombianas se van a organizar en el interior de los centros penitenciarios», denuncia García, que describe a estos internos como «más relajados aparentemente, pero de un gran peligro latente». Seguimiento especial El sindicato ya ha hecho partícipe de su preocupación a los responsables de Instituciones Penitenciarias, pero este órgano ha respondido que se está realizando un seguimiento de estas mafias en las cárceles. «Nosotros no sabemos en qué consiste», lamenta el representante de los funcionarios de prisiones. Las cárceles españolas están a rebosar. La prisión de Murcia es un buen ejemplo. En algunas de sus celdas, diseñadas para albergar a un interno, conviven tres presos. El espacio es tan reducido, que tan sólo uno de ellos puede permanecer de pie. En Arrecife (Canarias) han acomodado en pasillos y gimnasios a algunos de los 160 internos, imposibles de repartir en las 40 celdas disponibles. La situación ha disparado la alarma entre los funcionarios de prisiones, que ven con preocupación que, lejos de atenuar el hacinamiento en los centros, los planes del Gobierno para luchar contra la inseguridad ciudadana pueden aumentar la población reclusa de forma desproporcionada. En lo que va de año, el número de internos en las prisiones españolas ha pasado de los 47.521 contabilizados en enero a los más de 50.000 presos a 23 de agosto. Este crecimiento «no es sólo un repunte, sino de una tendencia preocupante», analiza Carlos García, responsable del área de prisiones de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-CSIF), que señala que ya existen «graves problemas de hacinamiento en las prisiones». Por zonas, Madrid, Barcelona, Valencia y Cádiz son las provincias que acogen a más presos en sus centros: uno de cada cinco internos está recluido en las penales de estas cuatro ciudades. Las posibles causas La puesta en marcha de los llamados juicios rápidos impulsados por el anterior ministro de Justicia y actual titular de Interior, Ángel Acebes, y el endurecimiento de las condiciones para que los presos accedan al tercer grado provocará que «en breve tiempo haya aún más internos en las cárceles», advierte preocupado el representante sindical. Fuentes de Interior admiten que la masificación en las cárceles puede ser una consecuencia de sus planes para mejorar la seguridad ciudadana. El anterior titular de Interior, Mariano Rajoy, anunció en julio la construcción de cuatro cárceles de 1.008 plazas cada una, en Andalucía, Levante, Madrid y Canarias. No obstante, el CSI-CSIF objeta que esos nuevos centros ya no serán suficientes en el año 2005, fecha para la que se estima su apertura. Además, los sindicatos reclaman la contratación de 2.500 personas más, porque el incremento de internos no ha supuesto un aumento del número de trabajadores ni de los medios materiales para hacer frente a la situación. La escasez de personal y de recursos provoca una conflictividad creciente entre los presos, que se ven obligados a hacer turnos para comer, salir al patio o recibir visitas. En los primeros ocho meses del 2002, al menos cinco internos han muerto de forma violenta entre los muros de alguna prisión.