Crece el pesimismo El portavoz del Gobierno, Rajoy, dora la píldora a esa mayoría de españoles que -según el CIS- piensa que la delincuencia ha aumentado por culpa de la inmigración. A nadie puede extrañar esta injusta asociación de la mayoría, por cuanto el Ejecutivo que representa al Partido Popular siempre ha mantenido una posición ambigua, mientras portavoces de «segunda fila» se deslizaban directamente a la xenofobia. Al mismo tiempo, la encuesta del CIS diagnostica que la mitad de los españoles es pesimista sobre la situación política y económica. El «pasillo» marroquí Dice Sami Naïr que el problema de la inmigración debe afrontarse con un modelo común en Europa controlando los flujos migratorios. Muy bien, pero eso es imposible si el «intermediario» entre fronteras -es decir, Marruecos- sigue ejerciendo de «pasillo» de miles de subsaharianos hambrientos. La clave está en que nuestro vecino se sienta parte del mundo rico, a cuyo acceso debemos ayudar sin cicatería: todo lo que sea apartar a Marruecos de Europa es suicida. Dejando atrás los prejuicios, hay que sentar a Mohamed VI a nuestra mesa. Patrullas contra mafias La delincuencia desafía: roban el móvil al presidente de Melilla mientras intervenía en un programa de RNE. De fábula. El Ministro Acebes informa de que 20.000 nuevos policías (se supone que a partir de 2003), patrullarán las calles. Primero, la medida no es para tirar cohetes teniendo en cuenta que el número de policías se ha reducido un 35% en 7 años; pero -además- la delincuencia grave se focaliza en las mafias, que no en la calle, precisamente. Las muertes de jóvenes en accidente son trágicas; más en Galicia, tierra envejecida.