María Tardón (Segovia, 1957) dejó hace tres años la Judicatura para hacerse concejala de Atención Social y Policía Municipal. El balance de este periodo es «fantástico» para ella y malo para los sindicatos policiales, que en algún momento han pedido su dimisión. Tardón no entiende esta actitud, que tacha de «disparatada». Tampoco comprende la polémica suscitada con la sentencia que anula el nombramiento del inspector jefe de la Policía Municipal. Dice que la designación en ningún caso se hizo a dedo, como denuncian los sindicatos, y que su departamento actuó «como se había venido haciendo anteriormente».
13 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.María Tardón se muestra cauta a la hora de hablar de los aspirantes en las próximas elecciones minicipales. Prefiere hablar de proyectos y de ideas. -¿Qué le parecen Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre como candidatos a la Alcaldía y la Comunidad de Madrid, respectivamente? -Cualquier candidato que ponga el partido me parece bueno. Aquí hay una política muy clara, que emana de los planteamientos de un partido que ha sido capaz de convencer a todos los madrileños y a la mayoría de los españoles, porque es un planteamiento muy sólido. Al final, lo importante es lo que se haga desde las ideas, desde los proyectos, y no los candidatos. Eso es lo que nos tiene a todos aquí, trabajando hasta el final. -Queda un año para que se agote la legislatura. ¿Cómo ha sido su experiencia como concejal? -Fantástica, salvo para mi familia, porque me ha visto el pelo lo justo, y eso es muy duro de llevar. Lo peor que tiene un cargo como el de concejal es esa dedicación de casi 24 horas al día los 365 días del año. Pero, por otro lado, junto a las grandes zozobras que se puedan producir, junto a lo más duro, más desagradable que ocurre en una ciudad, está la satisfacción de saber que en esos momentos difíciles tú eres el punto de enlace con la ayuda que esas personas pueden llegar a necesitar. Y eso es fantástico. -¿Volvería a repetir? -Eso es algo que me plantearé cuando llegue el momento, pero no ahora que todavía me quedan muchos deberes por hacer. -¿No le apetece volver a la judicatura? -Eso me va a apetecer siempre. Yo dije que salía de un trabajo muy querido, muy vocacional, para hacer cosas que creía que podía hacer. Pero siempre con la idea puesta en la carrera judicial, porque ésa fue mi vocación primera y es a la que uno quiere siempre volver. -¿Qué se le ha pasado por la cabeza cuando han pedido su dimisión? -Me parece algo disparatado. Yo dimito si siento que tengo que dimitir. Cuando alguien le pide a otro que haga un planteamiento de voluntad propio no sabe lo que dice. -¿Esperaba la sentencia que anula el nombramiento del inspector jefe de la Policía Municipal, José Luis Morcillo? -No. Nosotros tuvimos la enorme cautela de mirar con todo lujo de detalles cada uno de los pasos que íbamos dando en este proyecto de reorganización y de modernización del cuerpo. Actuamos como debíamos actuar, según la legislación y como siempre se había venido haciendo. -Entonces, ¿a qué obedece la sentencia? -La sentencia lo que dice es que este señor reúne los méritos para ocupar el cargo y que, además, ha habido un procedimiento, que a ese procedimiento le ha faltado un trámite que es que en vez de hacerlo internamente, como hemos hecho, había que hacerlo externamente. -Los sindicatos han denunciado que otros 34 mandos han sido designados "a dedo". -Con la expresión "a dedo" que emplean los sindicatos no sé si se refieren a una arbitrariedad o a la libre designación. Si hablan de una arbitrariedad, tajantemente no, no se ha elegido a esta persona porque sí. La libre designación, sí, pero es que eso es lo que dice la ley y la sentencia no lo ha puesto en duda.