El mandato más importante de la agenda europea era el impulso de la ampliación a la Europa del Este, con la incorporación de 100 millones de personas que llegan a la UE con menos del 50 por ciento de la renta media de la Unión. La presidencia española ha carecido del impulso político necesario para mantener o acortar el periodo de adhesión para los aspirantes. Entre los objetivos del equipo de Aznar figuraba un acuerdo para la financiación de la agricultura, la política regional y los presupuestos, pero todo queda pendiente para la presidencia danesa. En las conclusiones de la cumbre de Sevilla se recoge que el tratado de adhesión de Chipre, Malta, Hungría, Polonia, República Eslovaca, Lituania, Letonia, Estonia, la República Checa y Eslovenia podrá firmarse en la primavera de 2003, aunque -puntualiza la Comisión- «este objetivo sólo podrá alcanzarse en los plazos previstos si cada país candidato adopta un enfoque realista y constructivo». En definitiva, gestos de buena voluntad y aliento para que los candidatos sigan haciendo sus deberes.