Interior admite que un exceso de celo impidió culminar la operación de Madrid

MELCHOR SÁIZ-PARDO MADRID

ESPAÑA

Los sindicatos de la policía acusan a la Guardia Civil de intervenir contra los etarras pese a recibir órdenes en sentido contrario La Secretaría de Estado para la Seguridad tuvo que mediar dos veces entre la Guardia Civil y la policía nacional durante la desarticulación el pasado martes del comando Madrid de ETA. Los responsables de Interior intentaron poner paz entre ambos cuerpos en dos ocasiones ¿antes y después de las detenciones¿ y, sobre todo, trataron de apaciguar los encrespados ánimos de los miembros de los servicios de Información de la Policía, que vieron atónitos cómo sus compañeros de la Guardia Civil arrestaban sin previo aviso a los terroristas. Todo ello, con los GEO concentrados en Guadalajara para intervenir en cualquier momento.

15 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

«Exceso de celo» sí, pero en ningún caso descoordinación entre la Guardia Civil y la policía nacional durante la desarticulación del comando Madrid de ETA. Ésta fue la tesis que ayer mantuvo el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Javier Ansuátegui, quien proclamó una y otra vez que «fue una operación conjunta» de ambos cuerpos. El Ministerio del Interior quiso escenificar la supuesta sintonía entre las dos instituciones en esta operación con la presencia de los directores de la Policía y la Guardia Civil ¿Juan Cotino y Santiago López Valdivielso¿ escoltando a Ansuátegui durante la rueda de prensa a propósito de la detención de Imanol Miner y Mikel San Argimiro. Sin embargo, la convocatoria conjunta, lejos de acallar, acrecentó las críticas de destacados miembros de la policía nacional a las interferencias de la Guardia Civil en una operación que consideraban como propia desde que el pasado jueves mordieran el ya famoso Clio blanco que sirvió para encontrar el comando. El secretario general del Sindicato Unificado de Policía, José Manuel Sánchez Fornet, desveló que los servicios de Información de la policía tenían valijado el coche (es decir, habían puesto una chicharra , un localizador) para tratar de seguir a los activistas y arrestar así a todo el comando. Sánchez Fornet lamentó que el celo entre ambas instituciones dio al traste con una «oportunidad única» para desmantelar toda la infraestructura que ETA pueda tener en Madrid. El Sindicato Profesional de la Policía (SPP), por su parte, emitió un duro comunicado en el que denunció «la intromisión ilegítima de las fuerzas de la Guardia Civil» en la operación. Incremento de efectivos Según esta central, tanto el ministro del Interior, Mariano Rajoy, como su número dos , Pedro Morenés, conocían el dispositivo de la policía nacional y «habían requerido reiteradamente a la Guardia Civil para que cesara en sus pesquisas». El SPP aseguró incluso que el instituto armado, lejos de retirar sus efectivos de seguimiento, los redobló.