La esposa se encargó de cocinar para todo el grupo José Ramada Estévez, el principal cabecilla del secuestro del empresario vasco Cosme Delclaux, reconoció durante la primera jornada del juicio su participación en los hechos y exculpó a su esposa, Sagrario Yoldi, de quien dijo que se limitó a cocinar para el resto de secuestradores porque él la obligó.
29 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.En la primera jornada del juicio que se sigue en la Audiencia Nacional contra los captores del empresario vasco, la primera en declarar fue Sagrario Yoldi Múgica. La mujer cambió la versión que hasta ahora había ofrecido reconociendo su participación en el secuestro y aseguró que cuando los tres liberados de ETA que iban a secuestrar a Delclaux ¿Gregorio Vicario Setién, Dolores López Resino y Josu Ordóñez, que se encuentran presos en Francia condenados en rebeldía¿ llegaron a su casa, ella no les quiso acoger, pero su marido le obligó a hacerlo «porque si no, la relación se iba a terminar, y yo quiero mucho a mi marido». Ramada corroboró la versión y reconoció que participó en los hechos tras recibir una petición de ayuda por parte de miembros de ETA y coaccionó a su esposa. Según el terrorista ahora enjuiciado, él se limitó a acondicionar el zulo, llevar comida a los secuestradores y actuar de mensajero. Además, aseguró que su mujer sólo cocinó para los etarras. El fiscal pide para cada uno de los acusados 15 años de cárcel por un delito de secuestro terrorista, y una indemnización de 120.000 euros para Delclaux por los daños morales sufridos, y de 6 millones a su hermano Álvaro, por el rescate que pagó la familia para conseguir su liberación. En su escrito, el Ministerio Público explica que Ramada se integró en ETA en 1994, tras proponérselo otro etarra que le facilitó unos 108.000 euros para que buscara y adquiriera un local en el que la banda terrorista pudiera ocultar a secuestrados. Ramada eligió un local en el barrio de Ventas, en Irún, donde construyó el habitáculo destinado a Delclaux, con un dispositivo de apertura mecánico oculto entre unas estanterías metálicas. Según el fiscal, Sagrario Yoldi, cooperó en la construcción del zulo, actuó de correo entre miembros de ETA y prestó su coche para el secuestro de Delclaux, que se perpetró el 11 de noviembre de 1996 en el Parque Tecnológico de Zamudio. Los terroristas le amenazaron con una pistola y le cubrieron la cabeza con una capucha. Tras administrarle una inyección, le metieron en el maletero del coche y le llevaron a la cueva construida por Ramada.