Desde el año pasado, parte de la inmigración ilegal se ha desplazado desde las costas andaluzas a las de Fuerteventura, por donde tratan de entrar, sobre todo, subsaharianos. Quieren pisar la Isla del Viento, como se le conoce por las excelentes condiciones para deportes náuticos, que se convierten en peligros para las pateras. De hecho, en el mes de junio de 2001 se produjeron tres hundimientos de pateras en las costas tinerfenas en los que precieron más de 40 inmigrantes. Los políticos defienden que en sus 1700 kilómetros cuadrados no hay sitio ni medios para atender a todos los extranjeros que llegan. El secretario de Estado para la Extranjería, Enrique Fernández-Miranda, aseguró ayer que el año pasado el Gobierno impidió la entrada, devolvió o expulsó a 44.841 inmigrantes irregulares, entre ellos los 18.517 que fueron detenidos tras llegar a bordo de pateras a las costas canarias o andaluzas.