El director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, sancionó a los comandantes inspectores de Servicios de Tráfico del Sector de Valladolid, con residencia en Burgos, y al de León, así como a otros cinco mandos por su negligencia y descontrol en una trama de irregularidades en el cobro y la tramitación de sanciones de tráfico y de transportes en la provincia de Soria. Las sanciones aparecen en el Boletín Oficial del Cuerpo, de fecha 31 de enero. Según una información del Diario de Valladolid-El Mundo, el fraude fue destapado a raíz del descubrimiento del embargo de la nómina de un agente y su posterior suicidio. Las irregularidades consistían en la apropiación de al menos 12.000 euros (2 millones de pesetas) de multas cobradas en mano y, por otro lado, en 20 denuncias de circulación, más de 200 de radares con foto y 43 boletines de transportistas sin tramitar, lo que, en total, suponía un perjuicio para las arcas públicas por importe superior a los 48.000 euros (8 millones de pesetas). Las irregularidades se produjeron, presuntamente, entre septiembre de 1999 y el mismo mes de 2000, periodo en el que el agente fallecido, destinado en Soria, dejó de ingresar a la Junta de Castilla y León más de 6.000 euros correspondientes a las liquidaciones de denuncias impuestas por infracción del Reglamento de Transportes que los agentes cobraban en mano. Además, desde febrero de 2000, el agente no depositó en la Jefatura de Tráfico otros casi 6.000 euro en multas de circulación. Todo ello fue descubierto por los mandos el 20 de septiembre de 2000, fecha en la que llegó al subsector de Tráfico una orden judicial de embargo del sueldo del guardia presuntamente responsable. El implicado se suicidaría con su pistola reglamentaria cuatro días después.