La Policía identifica a una viguesa de 30 años como uno de los terroristas que participaron en el asalto a un furgón blindado en Santander La banda terrorista GRAPO (Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre) se nutre en la actualidad casi exclusivamente de mujeres y sólo mantiene activos a seis miembros. Esta es la conclusión de los últimos informes remitidos a la Audiencia Nacional por los servicios de Información de la Policía, que han identificado a tres mujeres y un solo hombre como la punta de lanza de la organización y los autores del último golpe de los GRAPO, el atraco a un furgón blindado en Santander. Entre ellos figura Mónica Refojos, una viguesa de 30 años acusada de pertenencia a banda armada y tenencia de explosivos.
03 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El pasado 10 de diciembre, el juez central de Instrucción 3 de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, ordenó la búsqueda y captura de los cuatro grapos que presuntamente participaron el 6 de noviembre del 2001 en el asalto a un furgón blindado que se disponía a abandonar el centro comercial Valle Real, en Santander, con más de once millones de pesetas (66.111,33 euros). Según recoge el sumario 35/01-R, la Policía Científica encontró en el Volkswagen Passat matrícula S-4064-S, que los asaltantes utilizaron para huir, las huellas del grapo más buscado, el madrileño Israel Torralba Blanco, de 27 años; de dos de sus últimas acompañantes, Esther González Ilarraz, madrileña de 24 años, y Gema Rodríguez de Miguel, de 26 y paisana de los anteriores; y de una terrorista hasta ahora desconocida, Mónica Refojos Pérez, viguesa de 30 años, de la que no consta antecedente policial alguno. Refojos, cuyo último domicilio conocido era un piso en la calle Arriaga, número 21, de Madrid, está, al igual que sus compañeros, en busca y captura. El juez Moreno imputa a todos ellos un delito de pertenencia a banda armada y otro de tenencia de explosivos. Los servicios de Información de la Policía han comunicado a la Audiencia Nacional que estos cuatro activistas serían en la actualidad la única célula armada de la organización, junto a otros dos grapos, de los que no consta que tomaran parte en el atraco de Santander: Marcos Martín Ponce y María Ángeles Ruiz Villa. Aunque en un principio las fuerzas de Seguridad creyeron identificar a Martín Ponce como uno de los autores del asalto de Cantabria, no hay huellas que confirmen su posible participación. Por cuenta propia Estos seis activistas son todos los acusados de las últimas acciones de los GRAPO, limitadas a atracos a sucursales y asaltos a furgones, excepto el asesinato el 17 de noviembre del año 2000 del policía Francisco Javier Sanz Morales, en el barrio madrileño de Carabanchel. Según las informaciones remitidas por las fuerzas de Seguridad a la Audiencia Nacional, los seis terroristas obrarían prácticamente por cuenta propia, sin instrucciones de dirigente alguno, tras la caída el 9 de marzo de 2000 de la cúpula de los GRAPO en París con la detención de siete terroristas, entre ellos los máximos dirigentes de la organización: Manuel Pérez Martínez, camarada Arenas, y el gallego Francisco Silva Sande.