Las pruebas del juez Garzón
19 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.L juez Baltasar Garzón explica de manera detallada en el auto en el que declara ilegales las actividades de Gestoras cómo hacen algunos miembros de la plataforma de familiares de presos para captar adeptos para ETA. Aunque cita otros ejemplos, Garzón se basa en la documentación incautada el pasado 6 de marzo en el domicilio de Amaia Arrieta, integrante del Área de Internacional de Gestoras. Allí, la policía encontró un sobre, que nunca llegó a su destinatario, cerrado con papel celo transparente y en su anverso figuraba una anotación con la caligrafía de Arrieta: Txapi (alias de Xabier Arregui Imaz, un militante de Haika). En el interior había otro sobre de menor tamaño, también cerrado, con la anotación I12. Dentro del sobre, se encontró una carta en euskera y castellano, escrita con ordenador, en la que la banda terrorista invitaba al destinatario a integrarse el entramado de ETA este mismo año. «No comentes ni consultes con nadie nada de esto, ya que es una carta dirigida a ti personal y exclusivamente. Cuando termines de leer este escrito, quémalo inmediatamente», finalizaba la misiva. Junto a esta carta, también en el interior de un segundo sobre, había un tercer sobre minúsculo con la leyenda «si decides acudir a la cita, aquí la tienes, sino quema este sobre sin leerlo». En el interior de este último, una tarjeta en euskera y castellano fijaba la cita para el 10 de marzo de 2001, a las 16.00 horas en la localidad de Montfort-en-Chalosse (Francia), en la puerta de la iglesia. Una lata de Coca Cola debía servir a los terroristas para identificar al futuro miembro de ETA. También se incluían una serie de recomendaciones para garantizar la seguridad del encuentro clandestino: no portar teléfono móvil, no aparcar el coche en las inmediaciones, «preparar una coartada para el paso de la frontera» o no esperar mucho tiempo en el lugar de la cita. Las Fuerzas de Seguridad encontraron la agenda de trabajo de Arrieta, en la que la mujer escribió que tenía previsto el 6 de marzo (cuatro días antes de la cita) encontrarse con Txapi en la estación de autobuses de San Sebastián. La reunión se celebró en la cafetería de la citada estación. Sin embargo, la carta nunca llegó a entregarse y terminó cayendo en manos del juez Garzón.