Numerosos residentes en la ciudad intentaron canjear sus pasajes de avión por los de barco para viajar a la Península tras el accidente El Gobierno de Melilla «ayudará» a las compañías aéreas que quieran establecerse en la ciudad para romper el monopolio, pero no con subvenciones directas porque lo prohíbe la UE al considerarlas competencia desleal, según dijo ayer su presidente, Juan José Imbroda. Tras el accidente que el jueves costó cuatro vidas, los melillenses se manifestaron por un transporte aéreo más seguro y el Defensor del Pueblo pidió la mediación de Fomento en el problema. Los expertos analizan desde ayer los restos del CN-235, que cayó cerca del aeropuerto de Málaga, y apuntan como posible causa del siniestro un fallo de ambos motores.
30 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, reconoció que su reivindicación para conseguir unos aviones «iguales a los que operan en el resto de España» es «clásica», así como que los CN-235, que operan entre Melilla y la Península, son «lentos, incómodos, obsoletos y ruidosos», pero recordó que «estamos en un mercado libre y no podemos traer a las compañías con escopeta». Lo que sí hará su Ejecutivo es «colaborar» mediante convenios con Air Nostrum -que compró Binter Mediterráneo el 21 de junio- y con «cualquier compañía que quiera establecerse». Señaló que «está prácticamente solucionada» la sustitución de los CN-235. Estaba prevista para dentro de un año, pero ahora el plazo «se recortará al mínimo posible», añadió. Un Fokker 50 de Air Nostrum sustituye al CN-235 de Binter que se estrelló en Málaga, por lo que el tráfico aéreo entre Melilla y la Península es normal. La línea Melilla-Málaga, que tiene el mayor número de pasajeros, opera con dos CN-235 de Binter y dos Fokker 50 de Air Nostrum. Investigación Técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Aéreos, entre ellos expertos de CASA, constructora del aparato, trabajan en los restos del avión para analizar las causas del siniestro. Las primeras investigaciones confirman el fallo en el motor izquierdo, aunque se baraja la hipótesis de problemas en los dos. Diez de los 27 heridos siguen en hospitales de Málaga, dos de ellos, Mustafa Chatiani y María Rodríguez Bautista, muy graves. Los restos de los residentes en Melilla, Emilio Martínez Plaza y Mohamed Uassani, fueron trasladados a la ciudad en vuelos de la compañía Binter y el cadáver del piloto, Mariano Hernández, fue transportado a Madrid. La cuarta víctima, Hervé Troadec, será repatriada a Francia. La indignación de los melillenses se reflejó en las manifestaciones que recorrieron la ciudad las 48 horas siguientes al accidente. Ayer, unas mil personas se agolparon cerca del aeropuerto, cercado por las fuerzas de seguridad, gritando, «Más seguridad» y «El Príncipe en Noruega y nosotros en patera». Tras el accidente, numerosos melillenses intentaron cambiar sus pasajes de avión por otros de barco, aunque no han podido debido a la falta de plazas. Los últimos días de agosto los buques de Trasmediterránea que enlazan Melilla con Málaga y Almería van completos debido al desplazamiento masivo de magrebíes.