ANTÓN LOSADA A REVIRAVOLTA
29 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Si hace apenas dos meses alguien le hubiera dicho a José María Aznar que durante su tradicional jornada estival de rancio sabor castellano, en lugar de cantar sus hazañas y presentarse como el Cid privatizador, liberador de todos los mercados, sus huestes y las crónicas sólo iban a tener oídos para lo que pueda decir sobre las andanzas del novio de una hija de Jaime Morey y los talentos financieros derrochados de la Iglesia, al presidente del Gobierno le hubiera entrado un ataque agudo de su famosa risa floja. Pero así es la vida. Va a tener que hacer algo más que indignarse de palabra para matar al dragón de Gescartera. Va a tener que indignarse también de obra, desenfundar aquella espada vengadora que con tanta saña blandía desde la oposición y cortar algunas cabezas. A veces Dios castiga sin piedra ni palo.