EL PERFIL
19 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Alfonso Vicaría Hevia no era ni mucho menos un agente al uso. Su nombre aparece asociado desde mediados de los ochenta a los trapos más sucios de Intxaurrondo. Después, su carrera frustrada como atracador aparece mezclada con una vida truculenta, deudas y problemas familiares. Problemas psicológicos. El sargento jefe Vicaría se encontraba actualmente de baja de servicio por problemas psicológicos, según trascendió de fuentes de la propia policía. Estaba recibiendo atención médica en un hospital. A eso se le sumaba una situación familiar problemática: una de sus hijas era drogadicta. Cuando fue detenido justificó sus cinco atracos a bancos, varios de ellos frustrados, porque no tenía dinero para pagar sus deudas. Teniendo en cuenta estos antecedentes, la hipótesis más probable de la investigación es la del suicidio, aunque con la duda incómoda que plantea el hallazgo del cadáver en una zona tan apartada de Navarra. Atracador chapucero. Poco se sabe de su reciente etapa como responsable de la lucha antiterrorista en Tudela. De los atracos que cometió desde enero de 2000 lo menos que se puede decir es que fueron chapuceros. En dos de ellos se fue con las manos vacías. En otra ocasión, cuando atracó la sede de Caja Sur en la localidad de Jabalquinto, lo hizo a cara descubierta y al grito de ¡esto es un atraco! El medio millón que pudo robar lo tuvo que acaparar entre las manos porque se le olvidó llevar un bolsa. El «GAL verde». El nombre de Vicaría aparece asociado a la época más oscura de Intxaurrondo. Su nombre aparece entre los participantes a una reunión en la que se decidió cómo tapar la muerte de Mikel Zabalza a manos del GAL verde.