Otro adiós de nervios y dolor

ROCÍO PATTIER MADRID

ESPAÑA

Familiares y amigos del policía Luis Ortiz pidieron la pena de muerte para los asesinos

11 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La escena se ha repetido en tantas ocasiones... Una familia angustiada que llora ante un cadáver cubierto por la bandera de España; un rosario de políticos que intentan consolar un llanto inconsolable, y los ciudadanos clamando contra la barbarie de ETA. Eso fue lo que ayer se vivió en Madrid, en la sede de la delegación del Gobierno. A las dos de la mañana quedó instalada la capilla ardiente del policía Luis Ortiz, asesinado por ETA. De allí, a las once y cuarto de la mañana partió el coche fúnebre rumbo a San Martín de Valdeiglesias, donde a la una el agente fue enterrado en la intimidad. En la calle Miguel Ángel de Madrid se vivieron momentos de tensión cuando el cadáver del agente salió por la puerta principal del edificio. Los madrileños y amigos que acudieron a despedirlo rompieron en gritos contra los asesinos: «Que les den la pena de muerte». La madre, enlutada, no paró de llorar y tuvo que ser asistida por los médicos del Samur; su viuda, Maite, una mujer que hace sólo 18 meses fue madre y que no se despegó de la chaqueta de su marido; su padre, abrazado a la gorra de su hijo, y sus tres hermanos. Junto a ellos, los compañeros de la víctima, incrédulos, lamentando otro asesinato.