El nuevo documento del socialismo español abre otra vía, la «social liberal», en la política de la izquierda europea El documento presentado por Rodríguez Zapatero el pasado lunes en el que se pretende dar una nueva orientación a las líneas de actuación del PSOE, y por extensión, a las de la izquierda en España, ha cosechado numerosas reacciones y cierta expectación en el panorama de la izquierda europea por lo que pueda suponer de alternativa a la Tercera Vía de Tony Blair y a los modelos socialdemócratas de Francia o Alemania. El «modelo Zapatero» sigue la línea marcada por Blair y Schröder, al adaptar el sistema capitalista neoliberal para plantear políticas de justicia e igualdad social que redefinan el estado del bienestar.
07 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El documento, que lleva el título de Ciudadanía, libertad y socialismo, pretende ser la avanzadilla de su promotor, José Luis Rodríguez Zapatero, para «ganar primero la batalla de las ideas y luego la del poder». Pretende ser el inicio de un cambio que lleve a la Conferencia Política que el PSOE celebrará el viernes 20, un clima que favorezca la renovación ideológica del partido. Tras asumir la Tercera Vía de Tony Blair como propia de los gobiernos socialistas españoles, Zapatero afirma que «en el actual socialismo no se puede buscar lo que ya sólo existe en los libros de historia; no hay cosas que estén más a la izquierda del PSOE, sólo hay cosas más antiguas». «No se trata de estar más a la izquierda o más al centro, sino de estar en primera fila para dar a cada ciudadano el mayor volumen de instrumentos para que sea dueño de su propio destino y comparta el de los demás». Esta es la línea maestra de todo el documento. Tampoco quiere que se vea como un guiño electoralista al centro, sino que «es la derecha la que se traviste en centro reformista, en su interminable caminar hacia un centro que es móvil, porque se desplaza continuamente a la izquierda». Otro punto fuerte es la apuesta por la «vuelta a la política; los ciudadanos afirmándose en su autonomía frente al despotismo público o privado», conceptos como «democracia interna», «socialismo cívico», «control democrático», que se resumen en que «la igualdad para la izquierda es diversidad no dominada, y eso es libertad», y se aleja aún más de los postulados de la izquierda más tradicional, cuyo estandarte en Europa es Lionel Jospin, cuando dice que «el concepto de igualdad como uniformidad es una perversión de la derecha asumida por alguna izquierda sin norte». Las principales críticas que ha sufrido este documento dentro del Partido Socialista vienen del sector guerrista, y se centran en que el manifiesto no habla de los clásicos compromisos de la socialdemocracia y además hace poco énfasis en los conceptos de solidaridad e igualdad.