Sólo en Madrid figuran inscritas en la Dirección General de la Policía 894 empresas de seguridad privada, más de la mitad del total nacional; una cifra que varía anualmente, atendiendo las altas y las bajas, en unas ochenta. El negocio, por lo tanto, parece floreciente, sobre todo desde que a primeros de diciembre del año 1999 la banda terrorista ETA rompiera la tregua que había declarado 14 meses antes y políticos, hombres de negocios o personalidades en general incrementaran sus medidas de autoprotección. Pero no es oro todo lo que reluce: el descontento entre los trabajadores del sector es muy amplio: los vigilantes jurados vienen a cobrar entre 102.000 y 130.000 pesetas de media por 165 horas al mes. En muchos casos, trabajar toda una noche supone un incremento salarial de tan sólo unas mil pesetas, según ~el sindicato de UGT. Son muchas las personas que contratan los servicios de escoltas, generalmente a través de alguna de las empresas de seguridad existentes.