D. CALDENTEY / J.L. GUARDIA ANÁLISIS La crueldad del asalto lleva a barajar varias hipótesis
21 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.IL preguntas surgen ante el horror de Pozuelo, aunque algunas cuestiones del drama que destruyó a la familia Castillo comiencen a desvelarse. El delegado del Gobierno, Francisco Javier Ansuátegui, aseveró ayer que el móvil de la carnicería fue el robo, y que el asesino penetró solo en el chalé. «En principio, nos parece que entró a robar y, al verse sorprendido, se volvió loco e hizo lo que sabemos», dijo. La Jefatura de Policía confirmó la hipótesis, apuntalada, según sus portavoces, por el testimonio de las hijas del matrimonio, «que sólo vieron a un hombre», y por la inspección ocular. No obstante, en un primer momento se señalaba que dos o más individuos podrían haber participado en el asalto. «Está confirmado que fue un robo. El detenido cuenta con numerosos antecedentes de estas características», comentó una fuente de la investigación. Además, los funcionarios hallaron a Arcán una bolsa con 19.000 pesetas y joyas, propiedad de la esposa de Castillo. Pero la crueldad y alevosía con la que se saldó el presunto robo hace que los investigadores barajen otras hipótesis, como el ajuste de cuentas. El abogado Arturo Castillo López era conocido y respetado en la profesión. En la sección tercera de la Audiencia Nacional llevaba casos de extradición y últimamente se especializaba en la defensa de presuntos mafiosos rusos. Hace dos semanas había llevado la extradición de un súbdito de ese país. Fuentes consultadas no descartan un «crimen por encargo». Castillo también intervino en la extradición del financiero Ángel Rodríguez, El Divino, conocido como el Mario Conde mexicano. En el número 22 de la calle Covarrubias, donde compartía despacho con su hermano Ángel Luis y su cuñada Adela Aldana, todos coinciden en que el negocio funcionaba muy bien. Arturo tramitaba asuntos civiles, matrimoniales, penales y mercantiles. Fuentes próximas a la víctima expresaron que nunca recibió amenazas. No obstante, según vecinos de la familia, hace unos veinte días su empleada de servicio encontró sobre las diez de la mañana a un desconocido en el interior del garaje del chalé. El hombre consiguió escapar mientras alertaban a la policía. Arturo Castillo era aficionado al golf. El año pasado logró el premio del Colegio de Abogados de Madrid en este deporte. Le gustaba pasar temporadas en un apartamento del campo de golf del Puerto de la Duquesa (Málaga), que, curiosamente, también fue asaltado hace tres años.