Jordi Sevilla pretende implantar la RBC de manera paulatina, abriendo el debate por las rentas más bajas. «Lo más importante es dar sentido a las políticas sociales que ya existen y mejorarlas». El responsable socialista apuesta por condicionar la aplicación de la RBC a la prestación por parte del individuo de una serie de servicios sociales. Raventós sostiene que la RBC no debe «estar condicionada a ningún trabajo social» y aboga por una implantación universal y absoluta desde el inicio, en lugar de gradual, como propone Sevilla. El profesor Raventós descarta que un efecto de la RBC sea que los ciudadanos dejen de trabajar. «La gente seguirá trabajando para aumentar su poder de consumo», dice a la vez que descarta un efecto llamada entre los inmigrantes, puesto que «cuando alguien emigra no lo hace porque se vaya a encontrar una determinada ley, sino para huir de la pobreza».